Vegalunas

Cuando vivís en otro país es muy posible que extrañes cosas tan simples como unas medialunas, entonces te pones a amasar y salen unas “vegalunas” para chuparse los dedos!!!!

De yapa va la receta!

Ahimsa 

MEDIAS LUNAS VEGANAS

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Salen unas 48 medianitas.
Receta: 1kilo d harina 0000 (yo use 00 porque no tenia otra), 50gs de levadura (o 1 sobre de levadura seca), ralladura de un limón, 400 ml d leche vegetal ( yo use de soja orgánica, pero puede ser de almendras, avena, coco, arroz, etc), 200gs d margarina u otra manteca vegetal (y use de soja orgánica), una cucharada de miel de caña, 180gs d azúcar.
Procedimiento: mezclar la levadura con una cucharada de azúcar, un chorrito de agua tibia y dos cucharadas de harina. Dejar levar esa mezcla unos 15 min. En otro bol poner el resto de los ingredientes: margarina a temperatura ambiente o pomada, azúcar, ralladura de limón, esencia de vainilla (se pueden poner unas gotitas de agua de azahar y queda perfecto), leche vegetal. Mezclar un poco y agregar la levadura ya infladita que hicimos al principio. Ir agregando de a poco la harina tamizada hasta lograr una masa blandita tipo pan. sal… amasan. Dejar la masa leudando 1 hora. Luego desgasificar, estirar, cortar, disponer en una fuente y dejar leudar de nuevo hasta que dupliquen el volumen. Pincelar con un poquito de leche vegetal o margarina derretida. Cocinar a horno medio por 15 o 20 minutos.

El almibar lo hice con azúcar y miel de caña para que quede pegote y rico… haganlas. Son muuuy húmedas y ricas!!

Si se animan a hacerlas, manden fotos!!!

 

Un gran paso para mi humanidad

Para los que no lo saben, los últimos 6 años han sido de una tremenda transformación y crecimiento, tanto física como espiritualmente.

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Spinetta ya lo sabía

Uno de tantos eventos que modificaron radicalmente mi camino es, que hace unos 3 años, tuve un accidente donde, literalmente, perdí la rodilla izquierda. Lo que parecía una caída simple terminó en 5 horas de cirugía, reconstrucción total de ligamentos cruzados, unos cuantos clavos, cicatrices y casi 6 meses de rehabilitación para volver a caminar.

Exactamente, y sin entrar en detalles médicos, mi pantorrilla se había “despegado” del muslo, por lo que tuvieron que tomar parte del ligamento posterior para volver a armar la “bisagra” que conforma una rodilla. Perdón por la explicación, pero tiene que ver ver con lo que viene.

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Chacho, Mi ángel guardián

Con la falta de mi movilidad habitual + lejos de mi familia (apenas 8 meses antes me había ido vivir a Italia) + una depresión importante, naturalmente subí muchísimo de peso. Por supuesto todas estas cosas también afectaron otras áreas de mi vida.

El proceso desde ese momento hasta ahora fue alucinante por lo doloroso, había llegado a un momento límite donde no había opciones más que salir adelante, ya no podía caer más abajo. Otro día voy a hablar de eso, pero no quiero irme por las ramas.

El uno de los tendones posteriores de mi pierna izquierda estaba más corto (de ahí tomaron la porción necesaria para la rodilla), por lo que no podía flexionar la pierna para subir escaleras o siquiera el cordón de la vereda y tampoco podía estirarla del todo, así que apenas lograba caminar “raro” y luego subía a mi casa, que está en primer piso por escalera, despacito y de costado.

Un día elegí no llorar más, no culpar ni culparme más y empecé a trabajar sobre mi misma, sin prejuicios, con consciencia de mi vida y cuerpo, retomando los caminos que había dejado pendientes. Empecé a quererme sin condiciones, a tratarme más amorosamente y a desintoxicarme de tantos años de no cuidarme. También retomé mis prácticas y estudios, porque siempre se puede aprender más.

Hoy, en mi Sadhana (práctica) diaria de yoga logré perfeccionar un asana que para mí, dado lo que les conté antes, parecía imposible: realizar Adhomuka (el perro), con la espalda en línea, las piernas totalmente estiradas y tocando el piso con los talones apoyando totalmente los pies!!! Después de 3 años estoy recuperando la elasticidad y medida original de mis ligamentos posteriores de las piernas!!! Estoy tan feliz!!!

Se que hay mucho por hacer, pero a diferencia de otras veces, no quiero centrarme en lo que falta sino disfrutar de lo conseguido, porque estas pequeñas cosas son nuestros grandes logros cotidianos y ser consciente de esto nos anima a seguir creciendo.

Hoy di un gran paso, y si yo pude, estoy segura que vos también.

Buena práctica.

Lore

Mi abuelo y el origen de todo

Mi abuelo tiene casi 91 años. Se llama Enrique y sin saberlo se transformó en una de las influencias más grandes de mi vida.

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El abuelo en su juventud 

Hace unos 4 años que vivimos en diferentes países, lo que hace que nuestros encuentros ya no sean como antes. Ayer, gracias a su maravillosa mente abierta y a la tecnología, tuvimos una video llamada a través de Whatsapp.

Nuestra conversación duró poco más que 45 minutos y giró entorno a la posibilidad de publicar online la novela que escribió mi hija hace un tiempo, porque, según dijo “ahora todos venden sus libros por Internet”.

También hablamos de filosofía, pero no de esa imperfecta de libros o de filósofos como SchopenhauerNietzsche (citando a los que mi abuelo mismo hizo referencia) y de los que “hablan sobre otros y hay quienes los siguen”, sino de la filosofía inmensa y simple de la vida, de esa que está repleta de sabiduría sin tiempo.

A veces viene bien que alguien nos recuerde lo genial que es nuestro cuerpo, que somos seres VIVOS en todo su esplendor, que nuestras células se funden con las de aquello que nos rodea construyendo un gran organismo VIVO y único, donde colores, países, razas, especies, sexos y edades no existen; que también somos capaces de ser nuestra propia medicina a través del cuidado de nuestro cuerpo y alma, que e esta vastedad estamos tan unidos que “si yo respiro, este aire que sale de mi en un ratito ya es parte de vos también”… entonces ya no estamos tan lejos pensé… y me sentí muy feliz.

Me preguntó que comemos, si descansamos bien, de que vivimos y si somos felices con eso, habló de los pequeños grandes gustos que nos damos a diario para vivir en armonía… y me di cuenta que es un alma tan conectada con el ahora desde lo cotidiano y diminuto hasta la plenitud más infinita.

Me acordé cuando de chiquita cuando iba a su casa me daba hojas borrador para dibujar y detrás había diseños de filosofía Sufí o me daba para leer las aventuras de Nasrudin y como sin darme cuenta fui creciendo con una idea universal de inmensidad que hoy me nutre a diario.

Mi abuelo es un ser extraordinario, sigo sus pasos y aprendo tanto! Me colma el alma de gratitud!

Ayer fue un día especial, de esos que dan sentido a muchas cosas y que ayudan a construir la identidad. Ayer fue un día para escuchar y nutrirse.

Gracias mami por ayudarme a estar con el abuelo, el mejor regalo del mundo!

Lore

Somos semilla

De chiquita, muchas veces jugué a imaginarme como sería mi vida al llegar a los 40… me parecía tan lejano en esa época! Pero ni siquiera en mis sueños más locos podría haber acertado con la que es mi vida de hoy en día.

Pasados ya los 44 y a 13000km  de mi tierra natal, en medio del campo, empiezo observar aquellos pensamientos y estas realidades, los comparo… algunas veces me río sola. Otras no tanto. La vida se trata de eso. De cambio, de movimiento, de ciclos. Entonces me acordé de una canción

y en las muchas veces que tuve que recomenzar algo desde cero. Pensaba en eso de reversionarme una y mil veces, de morir y volver a nacer, del ciclo virtuoso del que hablan las filosofías en oriente: Nacimiento – destrucción – reconstrucción.

En este domingo de lluvia, me acorde de cuantas personas no pudieron o no supieron acompañarme en estos procesos, aquellos que por elección o simplemente por no saber como, eligieron no quedarse durante el proceso y hoy son parte de la historia. Ellos me enseñaron sobre el apego, a soltar y seguir camino. Les agradezco por eso. Se que no es fácil esperar a que lleguen las flores de primavera, cuando estamos entre las sombras del bosque a mitad del invierno…

En esos momento de absoluta soledad es que descubrimos nuestro real poder, nuestras potencialidades, la verdadera “fuerza de Yoda (“may the force be with you”) que todos llevamos dentro, eso de lo que somos capaces. Parece chiste, pero es real, existe y está adentro nuestro. En medio de dudas y grises, todo es intento, pero cuando desde la profundidad más densa nos permitimos accionar, realmente el resultado es maravilloso, todo cambia, porque hemos cambiado nosotros, nuestra esencia y nuestra perspectiva. Eso que jamás pensamos es posible, porque simplemente estaba esperando a madurar para salir a la luz.

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No lo intentes, hazlo o no.

Todo empieza a cerrar, cuadran los eventos, y aunque quedan hilos sueltos, ya lograremos encontrarles sentido, porque hoy entiendo que todo es causa y efecto y nada sucede por casualidad.

Ya se, me llene de frases hechas, de palabras ajenas, de libros de autoayuda… pero pueden estar todos ellos tan equivocados? Claro que no! Pues para que serviría la motivación sino para motivarse?

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De regreso a las bases

Si un día te pasa que, metido en la vorágine del mundo, el norte no parece tan claro, no te preocupes, a todos nos pasa.

Estamos vivos, eso es lo que sucede, y estarlo implica el fluctuar, incluye experimentar, practicar, retroceder a veces, volver a avanzar. La vida no es un camino en línea recta. Planificamos, organizamos, proyectamos, eso está perfecto! El tener un futuro nos impulsa a caminar, pero el ser flexibles a las circunstancias mientras vamos viviendo nos convierte en verdaderos maestros de nosotros mismos.

Una vez me dijeron que lo peor que puede pasarnos es no cambiar nunca, lo pensaste? Que sería de nosotros si fuéramos los mismos de hace 5 años atrás? o 15?

Nuestra evolución personal está íntimamente ligada a nuestra capacidad de danzar, llevando en una mano la música de los acontecimientos y en la otra nuestra capacidad de generar, de crear nuevas circunstancias. Este equilibrio es lo que nos mantiene en ritmo y equilibrio con la vida misma.

Pero si te ves perdido o dudando, tomate un tiempo, chiquito, solo tuyo, íntimo, para recordar que fue eso que te llevó hasta donde estas hoy y cómo lograste hacerlo. Recuperar las bases, regar de vez en cuando las raíces nos fortalece.

Humanicemos el camino, seamos falibles, tenemos permiso, no pasa nada.

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Estados nuevos

Cuando la vida nos propone desafíos, muchas veces, llegamos a encrucijadas que nos exponen a realizar cambios sustanciales, a dejar ir la vieja versión de nosotros para renacer en un nuevo estado.

Si bien la elasticidad corporal suele ser la más visible, es la flexibilidad de la mente la que nos permite fluctuar y danzar al ritmo del oleaje cotidiano.

Reconocer la necesidad interna de la reflexión, o simplemente permitirnos tomar la distancia necesaria para ver mejor son elementos que suelen ser minimizados o vividos con culpa porque nadie nos enseña a bajarnos del mundo y observar. Pero saben qué? Se puede! y está buenísimo! El mundo sigue con o sin nosotros, esa certeza nos llega de la mano del vértigo y muchas veces también del miedo… acaso no somos necesarios? Pues claro que lo somos, cada uno de nosotros es irreemplazable, pero nadie es imprescindible.

Por este motivo es que debemos darnos permiso y tomar los paréntesis que necesitemos para regresar renovados, con una nueva energía, con una visión limpia y fresca.

La vida es cíclica, circular, todo comienza, crece, termina y vuelve a empezar.

Les aseguro que vale la pena intentarlo.

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El estado interno

Es muy loco pensar cómo pueden influir las palabras de los demás en nuestras acciones cotidianas.

Tenía freezado este blog simplemente porque alguien me había dicho ” te la pasas publicando lo que te pasa”… eso dolió profundamente porque nunca había pensado que escribir y compartir podía afectar tanto a otros. Siempre lo hice como parte de mi proceso de expresión, como un canal de procesamiento donde las ideas, los sentimientos y la mente lograban encontrarse, ponerse en orden y acomodarse plácidamente dándole sentido a la vorágine de pensamientos y emociones que, desde que tengo memoria, me han acompañado.

En fin, este paréntesis expresivo no ha sido en vano. Las cosas nunca suceden por casualidad. La introspección es, muchas veces, un acto vital de supervivencia imposible de evitar y por el cual es necesario transitar con toda la paciencia y el amor infinitos que podamos darnos a nosotros mismos.

Los procesos de renacimiento son parte de la vida misma. Nacimiento, crecimiento, destrucción, regreso y evolución se suceden de forma constante mientras el corazón pulse y aún después (al menos eso es lo que creo firmemente desde muy pequeña).

Entonces, porque no me iba a suceder a mí también? o, mejor dicho, para qué me sucedía esta vez? Los procesos internos nos llenan de preguntas, nos enfrentan a nuestros miedos más básicos, nos volvemos elementales y complejos al mismo tiempo. Cómo? Porqué? hacia dónde? Podré? Para qué? En medio de la tormenta es mejor seguir navegando sin cuestionarse demasiado, por lo menos hasta comenzar a vislumbrar la orilla o un poquito de sol.

Dicen que el momento más oscuro de la noche es justo antes de amanecer. Esa frase regresa a mi mente cada vez que la vida me enfrenta a alguna de estas circunstancias.

Algunas cosas que aprendí en este proceso es que hay que aprender a escucharse dentro del silencio, a darse permiso sin culpas, a perdonarse por no ser perfectos, a permitirse SER, a pedir ayuda sin menospreciarse por eso, a recibir amorosamente sin creer que eso genera siempre una deuda, a decidir. Aprendí sobre la humildad y la entrega, sobre la sinceridad brutal, sobre la humanidad, sobre el desapego, sobre el dolor del alma que es más profundo que el de la carne, sobre la auto compasión sin lástima, sobre la aceptación.

El camino es larguísimo, estos son apenas unos pasos dentro de los ciclos vitales, ver la vastedad me ayudó a darle a todo una dimensión más justa. Nada es tan trágico ni tan definitivo, la capacidad de supervivencia del ser humano es maravillosa, hay que aprender a confiar y trabajar a diario por ser un cachito más amorosos con nosotros mismos y con los demás.

Bienvenida esta nueva etapa, ni siquiera yo se hacia dónde me llevará este camino, pero abro los brazos y abrazo la vida, estoy preparada para seguir caminando. FB_IMG_1441487356424

 

Sanar – Jorge Drexler

 

Pokito a Poko – Chambao

 

 

 

El “buen” yoga y el no tanto.

Suena extraño, verdad?  ¿Cómo es eso, el yoga no era siempre bueno? ¿Es posible categorizarlo de esa  forma? A ver, vayamos limpiando el panorama.

“A veces nos desilusionamos porque no vemos progreso en la práctica, porque no pasa nada fuera de lo normal, porque nuestras experiencias no corresponden a lo que hemos oído o leído de las vivencias de otros. Pero es precisamente en la aceptación de esta realidad ordinaria “tal como es”, en dejar de perseguir resultados mágicos, que se halla la profunda sabiduría del camino que lleva a la liberación del sufrimiento.”

—Iván Densho Quintero (Colombia, 1961–)

Ahora sí vamos entrando en tema.

Nos la pasamos viendo fotos de gente bellísima y estilizada, haciendo poses maravillosas y complicadas que no hacen más mostrarnos cuanta destreza acrobática tienen, pero nada tiene eso que ver con la esencia real de la práctica yóguica. Por supuesto existe el acroyoga que apunta a eso, pero no se trata del yoga en sí mismo sino de una de las tantas ramificaciones del yoga real.

Para la gran mayoría de las personas, éstas imágenes no hacen más que acobardar a quien recién comienza o incluso pueden llegar a minar la voluntad de quien no tiene “el cuerpo perfecto” para realizar las asanas con facilidad.

Entonces te cuento que el yoga no se trata de realizar proezas ni de romperse los ligamentos ni de lograr algo extraordinario, sino más bien del camino que nos lleva a dar un pasito a la vez, el tránsito, la práctica es yoga, no su resultado. Este llegará cuando sea el momento y a cada persona le tocará e una forma particular y única. La evolución dentro de la práctica del yoga es algo PERSONAL y UNICO, por lo que es imposible estarnos comparando con otros.

Una de las cosas más hermosas que aprendí con mi maestra Olga es la práctica con los ojos cerrados. Esto nos ayuda a meternos mucho más adentro, a profundizar en nosotros y no perdernos comparando con lo que hace el vecino de clase. Entonces se consigue algo maravilloso, se pierde la vergüenza y ya no competimos con nadie, ni siquiera con nosotros mismos, entonces comenzamos a crecer con nuestro propio ritmo.

El yoga es sinceridad con nosotros mismos, es flexibilidad mental (la corporal llega después), es aceptación para poder evolucionar desde un lugar real, es no competencia (tampoco con nosotros mismos), es amor por nuestro cuerpo y alma, es autoconocimiento, es no sufrir ni lastimarse, es tratarse con amor para lograr que el cuerpo nos vuelva a reconocer, es recuperar las movimientos iniciales de la vida sin forzar nada.

Por ejemplo, hoy me siento con las piernas extendidas y luego de preparar bien el cuerpo intento tocarme la punta de los pies con mis manos (paschimottanasana) entonces me doy cuenta que esta vez llego sólo a los tobillos, ¿qué puedo hacer? ¿Dejo de practicar pensado que el yoga no es para mí? – y ´si, mañana mejor ni vengo a clase, si total no me sale nada … ¿te suena? y si encima miro a mi compañero de clase que llega fácilmente como si fuera de goma, ¿cómo me siento? ¿Pienso que nunca lo lograré? Todo esto sucede muy a menudo en una clase regular. Es en ese momento donde el instructor debe empoderar amorosamente a cada practicante, alentando la relajación (es el secreto de la flexibilidad),  promoviendo la constancia y la confianza.

Imaginen lo que pasa entonces cuando alguien encuentra a cada rato publicaciones de personas hermosas, delgadas haciendo poses acrobáticas en medio de una playa paradisíaca! No resulta muy estimulante ni empoderador, más bien parece que estamos miles de km de distancia de esa imagen de pseudo perfección.

Cada SER es perfecto en su unicidad, cada persona es maravillosa en su particularidad, explorar, cuidar y evolucionar es un arte que cada uno debe transitar de forma única, por eso nunca nos debemos comparar con nadie ni pensar que no somos lo suficientemente bonitos, o delgados, o flexibles o jóvenes para practicar yoga.

El yoga es amplio, de hecho su significado primordial es la unión del cuerpo, la mente y el espíritu, pero para que lo sea realmente y deje de ser un concepto abstracto debemos dejar de lado las formas marketineras de las revistas para darnos cuenta que es una práctica que nos puede abrazar a todos si le damos la posibilidad de ser inclusivos y que esto sea así siempre depende de nosotros.

El yoga es para todos!

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Sobre nosotros y los otros

 

Observando me doy cuenta cuan cargados estamos de prejuicios. Todos parecemos tener la receta para hacer las cosas mejor que el vecino, es más, todos tenemos opiniones, juzgamos, señalamos con el dedo acusador y decimos “esto a mí no me va a pasar” o “que bol…., cómo no se da cuenta?”

Tan llenos estamos de la vida del otro que nos olvidamos de la propia. De mirarnos al espejo, o lo que es peor, nos vemos con tantos filtros que la idea que tenemos de nosotros mismos dista kilómetros de quienes en verdad somos. Pensalo en silencio, cuántas veces te descubriste hablando sobre la vida del otro o juzgándolo? y Seguro tenías la fórmula mágica para resolverle la vida verdad?

Será que hacernos cargo de nuestra vida y de nuestras elecciones requiere una gran dosis de responsabilidad. Claro, es mucho más simple mirar afuera y decir cómo deberían haberse hecho las cosas (que por supuesto siempre es diferente de como se hicieron en realidad).

La cultura del miedo y la culpa ya nos ha hecho demasiado daño. Las diferentes religiones nos han llevado por el camino de “eso no se hace porque serás castigado o irás al infierno” en lugar de enseñarnos a amar y amarnos de modo que sea natural el pensar que “dañar a otros es dañarnos a nosotros mismos” o “eso se puede hacer mejor” o “eso puede perjudicar a otros, hay otras formas de hacerlo, incluso es posible evitarlo o cambiarlo” o mostrarnos que errar es humano y que el problema no está en equivocarse sino en que hacemos luego con esto.

También sucede que muchos han tenido padres a la antigua, que quizá por falta de recursos mejores, han elegido una crianza a base de silencios dolorosos, castigos “ejemplares”, golpes, faltas de respeto (sí, el respeto es algo que uno se gana, no se impone, hacerlo ya es de por sí una falta del mismo), siempre justificándose detrás de “lo hago por tu bien”, sembrando en nuestras mentes la idea de que está bien sufrir si me equivoco, que merezco el castigo. Por supuesto, en la mayoría de los casos nos transformamos luego en castigadores.

Nadie nos enseña que del error se aprende, que es posible cambiar y mejorar, que nadie nace con intenciones de hacer daño a otros o lastimarse a sí mismo. Que el respeto y amor son fruto del amor y del respeto recibidos, que jamás pueden ser impuestos por culpa o miedo. El instinto de supervivencia existe desde nuestros primeros instantes en este mundo. Al nacer somos amor absoluto y puro, todo lo demás llega y nos modela con el tiempo.

Cuando tomamos consciencia de nuestra responsabilidad nos hacemos libres, rompemos las cadenas de las viejas fórmulas y comenzamos a respirar livianos, seguros. Cada paso que damos se hace inmenso.

Es hora de dejar atrás la culpa y el miedo, sin enojos, sin rencores, cada uno de nosotros es fruto de una historia y cada quién ha hecho lo mejor que pudo. Por eso, es momento de agradecer todo lo que hemos aprendido de ellos para empezar a hacernos cargo.

 

Sobre la temporalidad y el apego

“desgraciado el que no haya mamado más que cuerpos, formas y apariencias. La muerte se lo arrebatará todo. Amad a las almas y las volvereís a encontrar.” Víctor Hugo.

 

Pequeño detalle, no les parece? amar la esencia para convertirnos en inmortales, en infinitos.

Tanto tememos a la muerte que, muchas veces, pensando en el final del camino (si eso realmente existe, pero bueno, es tema para otro artículo), no nos damos cuenta que nos olvidamos de vivir, de nutrirnos y fundirnos con la vida, de experimentar; de tal forma que ese instante simplemente nos transforme y nos regrese al infinito, que no es más que nuestra verdadera esencia.

Nos apegamos a las formas con la sed de llenar vacíos, espacios que  sentimos como abismos y preferimos navegar en la superficie, llegando en muchos casos a una devoción inexplicable por cosas tan volubles como banales: el cuerpo físico, el status, dinero, otras personas, olvidando que cuando dependemos de cualquier cosa que sea impermanente estamos garantizando nuestro propio sufrimiento.

Por supuesto, estar vivos y relacionados es recibir influencia, lo que nos rodea nos afecta siempre de una u otra forma, pero si dejamos nuestra felicidad o equilibrio en manos de esas cosas que cambian, de energías cíclicas o incluso de otra persona, estamos perdiendo potestad, libertad y autonomía.

Cómo puedo hacer para trascender esta dependencia? El primer paso es reconocer aquello a lo que me apego o uso como bastón emocional. Lo identifico, lo observo, le doy las gracias por todo lo que me ha servido hasta ese momento y lo dejo ir con amor. El secreto para soltar un apego es hacerlo con amor y agradecimiento, nunca con enojo o resentimiento ya que las emociones negativas tienen el poder de mantenernos atados. Aquello que nos enoja nos esclaviza. Que esto nos suceda no es algo malo, simplemente estamos buscando vivir y sobrevivir de la mejor forma que podemos, usando los recursos que tenemos en este momento y esto es perfectamente válido. Una cosa importante a tener en cuenta, debemos tratar de no enojarnos ni castigarnos al darnos cuenta que dependemos de algo o alguien, identificarlo es parte de reconocernos a nosotros mismos y eso no debe ser punido porque es parte de nuestro crecimiento.

Qué pasa si reconozco un apego y no me siento capaz de dejarlo? pues nada! al menos ahora lo sé y eso me ayudará a trabajarlo algún día si eso deseo. Recordemos que las cosas suceden en el instante adecuado, ni antes ni después y todo tiene un motivo, una razón de ser. Conocerse, aceptarse, tenerse paciencia y ser amorosos con nosotros mismos es lo más importante.

Cuando nos reconocemos en nuestro verdadero SER nos damos cuenta que ya no necesitamos atarnos a los apegos sino que, en cambio, nuestras elecciones se transforman en conscientes y voluntarias, que es muy diferente.