Sobre la oscuridad y regalos inesperados

Solemos creer que es mejor evitar las experiencias negativas y si atravesamos por ellas, muchas veces intentamos por todos los medios de olvidar. Muchos inclusive llegamos al estado de negación hasta el punto de nunca más hablar del tema, como si mágicamente no hablar hiciera desaparecer aquello que nos provoca dolor.

El tiempo hace lo suyo, transformando los recuerdos, modificándolos según nuestros filtros para poder continuar con nuestras vidas. Eso se llama adaptabilidad emocional. Seguramente, aquello que recordemos no será del todo fiel a lo sucedido realmente, sino a nuestra percepción personal ya que nuestro inconsciente irá adaptando ese recuerdo hasta hacerlo tolerable para nosotros.

Pero, cada experiencia, cualquiera sea su naturaleza, es parte de nosotros, nos conforma, nos va modelando. Somos construidos por las experiencias atravesadas a lo largo de nuestra vida.

Cuando establecemos relaciones que nos dañan, solemos pensar que “hubiera sido mejor no conocerlo/a” o nos culpamos “como pude permitir que esto me sucediera” o “no merecía pasar por eso”… pero, reflexionemos acerca de lo que realmente importa: HOY seríamos nosotros quienes somos sin haber tenido esa experiencia previa? seguramente no.

Si somos capaces de no anclarnos en la pena por nosotros mismos, nos miramos con ojos compasivos, amables, sin autocastigos o culpas, podemos ver que, incluso en nuestros peores momentos, hemos logrado sobreponernos y hemos seguido caminando. Quizá ya no siendo las mismas personas, eligiendo otros senderos, otros espacios, seguramente hemos cambiado rumbo y norte, nos hemos transformado.

Se puede llegar al mismo lugar sin dolor o tristeza? claro que sí, para eso es que trabajamos a diario sobre nosotros mismos, simplemente las cosas que suceden y nos suceden muchas veces no dependen de nosotros absolutamente, entonces es ahí donde lo que nos queda es observar, decantar, metabolizar y continuar.

Del dolor aprendemos sobre nuestras fuerzas, crecemos. De la desilusión aprendemos a cuidarnos. Del abandono nos hacemos independientes, de la soledad nos hacemos fuertes por dentro, del desamor aprendemos a valorarnos. De la pérdida aprendemos a soltar, de la diferencia descubrimos nuevas opciones. De la indiferencia descubrimos nuestras capacidades ocultas, de las injusticias reconocemos el valor de la justicia.

La vida no es una línea recta, desde el día que nacemos, la única cosa segura es que no existen las garantías.

La elección es nuestra, puedo ponerme a llorar por los rincones, sintiendo pena por mí mismo, resintiéndome con la vida o puedo usar cada piedra del camino para construir un puente, ese que me lleve directo a ser cada día mejor.

Lore

“Alguien a quien amé alguna vez, me dio una caja llena de oscuridad.

Me tomo años darme cuenta que eso, también había sido un regalo”

“Alguien a quien amé alguna vez, me dio una caja llena de oscuridad. Me tomo años darme cuenta que eso, también había sido un regalo”

2 comentarios sobre “Sobre la oscuridad y regalos inesperados

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s