Sobre la temporalidad y el apego

“desgraciado el que no haya mamado más que cuerpos, formas y apariencias. La muerte se lo arrebatará todo. Amad a las almas y las volvereís a encontrar.” Víctor Hugo.

 

Pequeño detalle, no les parece? amar la esencia para convertirnos en inmortales, en infinitos.

Tanto tememos a la muerte que, muchas veces, pensando en el final del camino (si eso realmente existe, pero bueno, es tema para otro artículo), no nos damos cuenta que nos olvidamos de vivir, de nutrirnos y fundirnos con la vida, de experimentar; de tal forma que ese instante simplemente nos transforme y nos regrese al infinito, que no es más que nuestra verdadera esencia.

Nos apegamos a las formas con la sed de llenar vacíos, espacios que  sentimos como abismos y preferimos navegar en la superficie, llegando en muchos casos a una devoción inexplicable por cosas tan volubles como banales: el cuerpo físico, el status, dinero, otras personas, olvidando que cuando dependemos de cualquier cosa que sea impermanente estamos garantizando nuestro propio sufrimiento.

Por supuesto, estar vivos y relacionados es recibir influencia, lo que nos rodea nos afecta siempre de una u otra forma, pero si dejamos nuestra felicidad o equilibrio en manos de esas cosas que cambian, de energías cíclicas o incluso de otra persona, estamos perdiendo potestad, libertad y autonomía.

Cómo puedo hacer para trascender esta dependencia? El primer paso es reconocer aquello a lo que me apego o uso como bastón emocional. Lo identifico, lo observo, le doy las gracias por todo lo que me ha servido hasta ese momento y lo dejo ir con amor. El secreto para soltar un apego es hacerlo con amor y agradecimiento, nunca con enojo o resentimiento ya que las emociones negativas tienen el poder de mantenernos atados. Aquello que nos enoja nos esclaviza. Que esto nos suceda no es algo malo, simplemente estamos buscando vivir y sobrevivir de la mejor forma que podemos, usando los recursos que tenemos en este momento y esto es perfectamente válido. Una cosa importante a tener en cuenta, debemos tratar de no enojarnos ni castigarnos al darnos cuenta que dependemos de algo o alguien, identificarlo es parte de reconocernos a nosotros mismos y eso no debe ser punido porque es parte de nuestro crecimiento.

Qué pasa si reconozco un apego y no me siento capaz de dejarlo? pues nada! al menos ahora lo sé y eso me ayudará a trabajarlo algún día si eso deseo. Recordemos que las cosas suceden en el instante adecuado, ni antes ni después y todo tiene un motivo, una razón de ser. Conocerse, aceptarse, tenerse paciencia y ser amorosos con nosotros mismos es lo más importante.

Cuando nos reconocemos en nuestro verdadero SER nos damos cuenta que ya no necesitamos atarnos a los apegos sino que, en cambio, nuestras elecciones se transforman en conscientes y voluntarias, que es muy diferente.

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