El estado interno

Es muy loco pensar cómo pueden influir las palabras de los demás en nuestras acciones cotidianas.

Tenía freezado este blog simplemente porque alguien me había dicho ” te la pasas publicando lo que te pasa”… eso dolió profundamente porque nunca había pensado que escribir y compartir podía afectar tanto a otros. Siempre lo hice como parte de mi proceso de expresión, como un canal de procesamiento donde las ideas, los sentimientos y la mente lograban encontrarse, ponerse en orden y acomodarse plácidamente dándole sentido a la vorágine de pensamientos y emociones que, desde que tengo memoria, me han acompañado.

En fin, este paréntesis expresivo no ha sido en vano. Las cosas nunca suceden por casualidad. La introspección es, muchas veces, un acto vital de supervivencia imposible de evitar y por el cual es necesario transitar con toda la paciencia y el amor infinitos que podamos darnos a nosotros mismos.

Los procesos de renacimiento son parte de la vida misma. Nacimiento, crecimiento, destrucción, regreso y evolución se suceden de forma constante mientras el corazón pulse y aún después (al menos eso es lo que creo firmemente desde muy pequeña).

Entonces, porque no me iba a suceder a mí también? o, mejor dicho, para qué me sucedía esta vez? Los procesos internos nos llenan de preguntas, nos enfrentan a nuestros miedos más básicos, nos volvemos elementales y complejos al mismo tiempo. Cómo? Porqué? hacia dónde? Podré? Para qué? En medio de la tormenta es mejor seguir navegando sin cuestionarse demasiado, por lo menos hasta comenzar a vislumbrar la orilla o un poquito de sol.

Dicen que el momento más oscuro de la noche es justo antes de amanecer. Esa frase regresa a mi mente cada vez que la vida me enfrenta a alguna de estas circunstancias.

Algunas cosas que aprendí en este proceso es que hay que aprender a escucharse dentro del silencio, a darse permiso sin culpas, a perdonarse por no ser perfectos, a permitirse SER, a pedir ayuda sin menospreciarse por eso, a recibir amorosamente sin creer que eso genera siempre una deuda, a decidir. Aprendí sobre la humildad y la entrega, sobre la sinceridad brutal, sobre la humanidad, sobre el desapego, sobre el dolor del alma que es más profundo que el de la carne, sobre la auto compasión sin lástima, sobre la aceptación.

El camino es larguísimo, estos son apenas unos pasos dentro de los ciclos vitales, ver la vastedad me ayudó a darle a todo una dimensión más justa. Nada es tan trágico ni tan definitivo, la capacidad de supervivencia del ser humano es maravillosa, hay que aprender a confiar y trabajar a diario por ser un cachito más amorosos con nosotros mismos y con los demás.

Bienvenida esta nueva etapa, ni siquiera yo se hacia dónde me llevará este camino, pero abro los brazos y abrazo la vida, estoy preparada para seguir caminando. FB_IMG_1441487356424

 

Sanar – Jorge Drexler

 

Pokito a Poko – Chambao