Estados nuevos

Cuando la vida nos propone desafíos, muchas veces, llegamos a encrucijadas que nos exponen a realizar cambios sustanciales, a dejar ir la vieja versión de nosotros para renacer en un nuevo estado.

Si bien la elasticidad corporal suele ser la más visible, es la flexibilidad de la mente la que nos permite fluctuar y danzar al ritmo del oleaje cotidiano.

Reconocer la necesidad interna de la reflexión, o simplemente permitirnos tomar la distancia necesaria para ver mejor son elementos que suelen ser minimizados o vividos con culpa porque nadie nos enseña a bajarnos del mundo y observar. Pero saben qué? Se puede! y está buenísimo! El mundo sigue con o sin nosotros, esa certeza nos llega de la mano del vértigo y muchas veces también del miedo… acaso no somos necesarios? Pues claro que lo somos, cada uno de nosotros es irreemplazable, pero nadie es imprescindible.

Por este motivo es que debemos darnos permiso y tomar los paréntesis que necesitemos para regresar renovados, con una nueva energía, con una visión limpia y fresca.

La vida es cíclica, circular, todo comienza, crece, termina y vuelve a empezar.

Les aseguro que vale la pena intentarlo.

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