Somos semilla

De chiquita, muchas veces jugué a imaginarme como sería mi vida al llegar a los 40… me parecía tan lejano en esa época! Pero ni siquiera en mis sueños más locos podría haber acertado con la que es mi vida de hoy en día.

Pasados ya los 44 y a 13000km  de mi tierra natal, en medio del campo, empiezo observar aquellos pensamientos y estas realidades, los comparo… algunas veces me río sola. Otras no tanto. La vida se trata de eso. De cambio, de movimiento, de ciclos. Entonces me acordé de una canción

y en las muchas veces que tuve que recomenzar algo desde cero. Pensaba en eso de reversionarme una y mil veces, de morir y volver a nacer, del ciclo virtuoso del que hablan las filosofías en oriente: Nacimiento – destrucción – reconstrucción.

En este domingo de lluvia, me acorde de cuantas personas no pudieron o no supieron acompañarme en estos procesos, aquellos que por elección o simplemente por no saber como, eligieron no quedarse durante el proceso y hoy son parte de la historia. Ellos me enseñaron sobre el apego, a soltar y seguir camino. Les agradezco por eso. Se que no es fácil esperar a que lleguen las flores de primavera, cuando estamos entre las sombras del bosque a mitad del invierno…

En esos momento de absoluta soledad es que descubrimos nuestro real poder, nuestras potencialidades, la verdadera “fuerza de Yoda (“may the force be with you”) que todos llevamos dentro, eso de lo que somos capaces. Parece chiste, pero es real, existe y está adentro nuestro. En medio de dudas y grises, todo es intento, pero cuando desde la profundidad más densa nos permitimos accionar, realmente el resultado es maravilloso, todo cambia, porque hemos cambiado nosotros, nuestra esencia y nuestra perspectiva. Eso que jamás pensamos es posible, porque simplemente estaba esperando a madurar para salir a la luz.

do-or-do-not
No lo intentes, hazlo o no.

Todo empieza a cerrar, cuadran los eventos, y aunque quedan hilos sueltos, ya lograremos encontrarles sentido, porque hoy entiendo que todo es causa y efecto y nada sucede por casualidad.

Ya se, me llene de frases hechas, de palabras ajenas, de libros de autoayuda… pero pueden estar todos ellos tan equivocados? Claro que no! Pues para que serviría la motivación sino para motivarse?

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