Un gran paso para mi humanidad

Para los que no lo saben, los últimos 6 años han sido de una tremenda transformación y crecimiento, tanto física como espiritualmente.

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Spinetta ya lo sabía

Uno de tantos eventos que modificaron radicalmente mi camino es, que hace unos 3 años, tuve un accidente donde, literalmente, perdí la rodilla izquierda. Lo que parecía una caída simple terminó en 5 horas de cirugía, reconstrucción total de ligamentos cruzados, unos cuantos clavos, cicatrices y casi 6 meses de rehabilitación para volver a caminar.

Exactamente, y sin entrar en detalles médicos, mi pantorrilla se había “despegado” del muslo, por lo que tuvieron que tomar parte del ligamento posterior para volver a armar la “bisagra” que conforma una rodilla. Perdón por la explicación, pero tiene que ver ver con lo que viene.

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Chacho, Mi ángel guardián

Con la falta de mi movilidad habitual + lejos de mi familia (apenas 8 meses antes me había ido vivir a Italia) + una depresión importante, naturalmente subí muchísimo de peso. Por supuesto todas estas cosas también afectaron otras áreas de mi vida.

El proceso desde ese momento hasta ahora fue alucinante por lo doloroso, había llegado a un momento límite donde no había opciones más que salir adelante, ya no podía caer más abajo. Otro día voy a hablar de eso, pero no quiero irme por las ramas.

El uno de los tendones posteriores de mi pierna izquierda estaba más corto (de ahí tomaron la porción necesaria para la rodilla), por lo que no podía flexionar la pierna para subir escaleras o siquiera el cordón de la vereda y tampoco podía estirarla del todo, así que apenas lograba caminar “raro” y luego subía a mi casa, que está en primer piso por escalera, despacito y de costado.

Un día elegí no llorar más, no culpar ni culparme más y empecé a trabajar sobre mi misma, sin prejuicios, con consciencia de mi vida y cuerpo, retomando los caminos que había dejado pendientes. Empecé a quererme sin condiciones, a tratarme más amorosamente y a desintoxicarme de tantos años de no cuidarme. También retomé mis prácticas y estudios, porque siempre se puede aprender más.

Hoy, en mi Sadhana (práctica) diaria de yoga logré perfeccionar un asana que para mí, dado lo que les conté antes, parecía imposible: realizar Adhomuka (el perro), con la espalda en línea, las piernas totalmente estiradas y tocando el piso con los talones apoyando totalmente los pies!!! Después de 3 años estoy recuperando la elasticidad y medida original de mis ligamentos posteriores de las piernas!!! Estoy tan feliz!!!

Se que hay mucho por hacer, pero a diferencia de otras veces, no quiero centrarme en lo que falta sino disfrutar de lo conseguido, porque estas pequeñas cosas son nuestros grandes logros cotidianos y ser consciente de esto nos anima a seguir creciendo.

Hoy di un gran paso, y si yo pude, estoy segura que vos también.

Buena práctica.

Lore

Mi abuelo y el origen de todo

Mi abuelo tiene casi 91 años. Se llama Enrique y sin saberlo se transformó en una de las influencias más grandes de mi vida.

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El abuelo en su juventud 

Hace unos 4 años que vivimos en diferentes países, lo que hace que nuestros encuentros ya no sean como antes. Ayer, gracias a su maravillosa mente abierta y a la tecnología, tuvimos una video llamada a través de Whatsapp.

Nuestra conversación duró poco más que 45 minutos y giró entorno a la posibilidad de publicar online la novela que escribió mi hija hace un tiempo, porque, según dijo “ahora todos venden sus libros por Internet”.

También hablamos de filosofía, pero no de esa imperfecta de libros o de filósofos como SchopenhauerNietzsche (citando a los que mi abuelo mismo hizo referencia) y de los que “hablan sobre otros y hay quienes los siguen”, sino de la filosofía inmensa y simple de la vida, de esa que está repleta de sabiduría sin tiempo.

A veces viene bien que alguien nos recuerde lo genial que es nuestro cuerpo, que somos seres VIVOS en todo su esplendor, que nuestras células se funden con las de aquello que nos rodea construyendo un gran organismo VIVO y único, donde colores, países, razas, especies, sexos y edades no existen; que también somos capaces de ser nuestra propia medicina a través del cuidado de nuestro cuerpo y alma, que e esta vastedad estamos tan unidos que “si yo respiro, este aire que sale de mi en un ratito ya es parte de vos también”… entonces ya no estamos tan lejos pensé… y me sentí muy feliz.

Me preguntó que comemos, si descansamos bien, de que vivimos y si somos felices con eso, habló de los pequeños grandes gustos que nos damos a diario para vivir en armonía… y me di cuenta que es un alma tan conectada con el ahora desde lo cotidiano y diminuto hasta la plenitud más infinita.

Me acordé cuando de chiquita cuando iba a su casa me daba hojas borrador para dibujar y detrás había diseños de filosofía Sufí o me daba para leer las aventuras de Nasrudin y como sin darme cuenta fui creciendo con una idea universal de inmensidad que hoy me nutre a diario.

Mi abuelo es un ser extraordinario, sigo sus pasos y aprendo tanto! Me colma el alma de gratitud!

Ayer fue un día especial, de esos que dan sentido a muchas cosas y que ayudan a construir la identidad. Ayer fue un día para escuchar y nutrirse.

Gracias mami por ayudarme a estar con el abuelo, el mejor regalo del mundo!

Lore