Un gran paso para mi humanidad

Para los que no lo saben, los últimos 6 años han sido de una tremenda transformación y crecimiento, tanto física como espiritualmente.

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Spinetta ya lo sabía

Uno de tantos eventos que modificaron radicalmente mi camino es, que hace unos 3 años, tuve un accidente donde, literalmente, perdí la rodilla izquierda. Lo que parecía una caída simple terminó en 5 horas de cirugía, reconstrucción total de ligamentos cruzados, unos cuantos clavos, cicatrices y casi 6 meses de rehabilitación para volver a caminar.

Exactamente, y sin entrar en detalles médicos, mi pantorrilla se había “despegado” del muslo, por lo que tuvieron que tomar parte del ligamento posterior para volver a armar la “bisagra” que conforma una rodilla. Perdón por la explicación, pero tiene que ver ver con lo que viene.

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Chacho, Mi ángel guardián

Con la falta de mi movilidad habitual + lejos de mi familia (apenas 8 meses antes me había ido vivir a Italia) + una depresión importante, naturalmente subí muchísimo de peso. Por supuesto todas estas cosas también afectaron otras áreas de mi vida.

El proceso desde ese momento hasta ahora fue alucinante por lo doloroso, había llegado a un momento límite donde no había opciones más que salir adelante, ya no podía caer más abajo. Otro día voy a hablar de eso, pero no quiero irme por las ramas.

El uno de los tendones posteriores de mi pierna izquierda estaba más corto (de ahí tomaron la porción necesaria para la rodilla), por lo que no podía flexionar la pierna para subir escaleras o siquiera el cordón de la vereda y tampoco podía estirarla del todo, así que apenas lograba caminar “raro” y luego subía a mi casa, que está en primer piso por escalera, despacito y de costado.

Un día elegí no llorar más, no culpar ni culparme más y empecé a trabajar sobre mi misma, sin prejuicios, con consciencia de mi vida y cuerpo, retomando los caminos que había dejado pendientes. Empecé a quererme sin condiciones, a tratarme más amorosamente y a desintoxicarme de tantos años de no cuidarme. También retomé mis prácticas y estudios, porque siempre se puede aprender más.

Hoy, en mi Sadhana (práctica) diaria de yoga logré perfeccionar un asana que para mí, dado lo que les conté antes, parecía imposible: realizar Adhomuka (el perro), con la espalda en línea, las piernas totalmente estiradas y tocando el piso con los talones apoyando totalmente los pies!!! Después de 3 años estoy recuperando la elasticidad y medida original de mis ligamentos posteriores de las piernas!!! Estoy tan feliz!!!

Se que hay mucho por hacer, pero a diferencia de otras veces, no quiero centrarme en lo que falta sino disfrutar de lo conseguido, porque estas pequeñas cosas son nuestros grandes logros cotidianos y ser consciente de esto nos anima a seguir creciendo.

Hoy di un gran paso, y si yo pude, estoy segura que vos también.

Buena práctica.

Lore

Mi abuelo y el origen de todo

Mi abuelo tiene casi 91 años. Se llama Enrique y sin saberlo se transformó en una de las influencias más grandes de mi vida.

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El abuelo en su juventud 

Hace unos 4 años que vivimos en diferentes países, lo que hace que nuestros encuentros ya no sean como antes. Ayer, gracias a su maravillosa mente abierta y a la tecnología, tuvimos una video llamada a través de Whatsapp.

Nuestra conversación duró poco más que 45 minutos y giró entorno a la posibilidad de publicar online la novela que escribió mi hija hace un tiempo, porque, según dijo “ahora todos venden sus libros por Internet”.

También hablamos de filosofía, pero no de esa imperfecta de libros o de filósofos como SchopenhauerNietzsche (citando a los que mi abuelo mismo hizo referencia) y de los que “hablan sobre otros y hay quienes los siguen”, sino de la filosofía inmensa y simple de la vida, de esa que está repleta de sabiduría sin tiempo.

A veces viene bien que alguien nos recuerde lo genial que es nuestro cuerpo, que somos seres VIVOS en todo su esplendor, que nuestras células se funden con las de aquello que nos rodea construyendo un gran organismo VIVO y único, donde colores, países, razas, especies, sexos y edades no existen; que también somos capaces de ser nuestra propia medicina a través del cuidado de nuestro cuerpo y alma, que e esta vastedad estamos tan unidos que “si yo respiro, este aire que sale de mi en un ratito ya es parte de vos también”… entonces ya no estamos tan lejos pensé… y me sentí muy feliz.

Me preguntó que comemos, si descansamos bien, de que vivimos y si somos felices con eso, habló de los pequeños grandes gustos que nos damos a diario para vivir en armonía… y me di cuenta que es un alma tan conectada con el ahora desde lo cotidiano y diminuto hasta la plenitud más infinita.

Me acordé cuando de chiquita cuando iba a su casa me daba hojas borrador para dibujar y detrás había diseños de filosofía Sufí o me daba para leer las aventuras de Nasrudin y como sin darme cuenta fui creciendo con una idea universal de inmensidad que hoy me nutre a diario.

Mi abuelo es un ser extraordinario, sigo sus pasos y aprendo tanto! Me colma el alma de gratitud!

Ayer fue un día especial, de esos que dan sentido a muchas cosas y que ayudan a construir la identidad. Ayer fue un día para escuchar y nutrirse.

Gracias mami por ayudarme a estar con el abuelo, el mejor regalo del mundo!

Lore

Somos semilla

De chiquita, muchas veces jugué a imaginarme como sería mi vida al llegar a los 40… me parecía tan lejano en esa época! Pero ni siquiera en mis sueños más locos podría haber acertado con la que es mi vida de hoy en día.

Pasados ya los 44 y a 13000km  de mi tierra natal, en medio del campo, empiezo observar aquellos pensamientos y estas realidades, los comparo… algunas veces me río sola. Otras no tanto. La vida se trata de eso. De cambio, de movimiento, de ciclos. Entonces me acordé de una canción

y en las muchas veces que tuve que recomenzar algo desde cero. Pensaba en eso de reversionarme una y mil veces, de morir y volver a nacer, del ciclo virtuoso del que hablan las filosofías en oriente: Nacimiento – destrucción – reconstrucción.

En este domingo de lluvia, me acorde de cuantas personas no pudieron o no supieron acompañarme en estos procesos, aquellos que por elección o simplemente por no saber como, eligieron no quedarse durante el proceso y hoy son parte de la historia. Ellos me enseñaron sobre el apego, a soltar y seguir camino. Les agradezco por eso. Se que no es fácil esperar a que lleguen las flores de primavera, cuando estamos entre las sombras del bosque a mitad del invierno…

En esos momento de absoluta soledad es que descubrimos nuestro real poder, nuestras potencialidades, la verdadera “fuerza de Yoda (“may the force be with you”) que todos llevamos dentro, eso de lo que somos capaces. Parece chiste, pero es real, existe y está adentro nuestro. En medio de dudas y grises, todo es intento, pero cuando desde la profundidad más densa nos permitimos accionar, realmente el resultado es maravilloso, todo cambia, porque hemos cambiado nosotros, nuestra esencia y nuestra perspectiva. Eso que jamás pensamos es posible, porque simplemente estaba esperando a madurar para salir a la luz.

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No lo intentes, hazlo o no.

Todo empieza a cerrar, cuadran los eventos, y aunque quedan hilos sueltos, ya lograremos encontrarles sentido, porque hoy entiendo que todo es causa y efecto y nada sucede por casualidad.

Ya se, me llene de frases hechas, de palabras ajenas, de libros de autoayuda… pero pueden estar todos ellos tan equivocados? Claro que no! Pues para que serviría la motivación sino para motivarse?

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Estados nuevos

Cuando la vida nos propone desafíos, muchas veces, llegamos a encrucijadas que nos exponen a realizar cambios sustanciales, a dejar ir la vieja versión de nosotros para renacer en un nuevo estado.

Si bien la elasticidad corporal suele ser la más visible, es la flexibilidad de la mente la que nos permite fluctuar y danzar al ritmo del oleaje cotidiano.

Reconocer la necesidad interna de la reflexión, o simplemente permitirnos tomar la distancia necesaria para ver mejor son elementos que suelen ser minimizados o vividos con culpa porque nadie nos enseña a bajarnos del mundo y observar. Pero saben qué? Se puede! y está buenísimo! El mundo sigue con o sin nosotros, esa certeza nos llega de la mano del vértigo y muchas veces también del miedo… acaso no somos necesarios? Pues claro que lo somos, cada uno de nosotros es irreemplazable, pero nadie es imprescindible.

Por este motivo es que debemos darnos permiso y tomar los paréntesis que necesitemos para regresar renovados, con una nueva energía, con una visión limpia y fresca.

La vida es cíclica, circular, todo comienza, crece, termina y vuelve a empezar.

Les aseguro que vale la pena intentarlo.

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El “buen” yoga y el no tanto.

Suena extraño, verdad?  ¿Cómo es eso, el yoga no era siempre bueno? ¿Es posible categorizarlo de esa  forma? A ver, vayamos limpiando el panorama.

“A veces nos desilusionamos porque no vemos progreso en la práctica, porque no pasa nada fuera de lo normal, porque nuestras experiencias no corresponden a lo que hemos oído o leído de las vivencias de otros. Pero es precisamente en la aceptación de esta realidad ordinaria “tal como es”, en dejar de perseguir resultados mágicos, que se halla la profunda sabiduría del camino que lleva a la liberación del sufrimiento.”

—Iván Densho Quintero (Colombia, 1961–)

Ahora sí vamos entrando en tema.

Nos la pasamos viendo fotos de gente bellísima y estilizada, haciendo poses maravillosas y complicadas que no hacen más mostrarnos cuanta destreza acrobática tienen, pero nada tiene eso que ver con la esencia real de la práctica yóguica. Por supuesto existe el acroyoga que apunta a eso, pero no se trata del yoga en sí mismo sino de una de las tantas ramificaciones del yoga real.

Para la gran mayoría de las personas, éstas imágenes no hacen más que acobardar a quien recién comienza o incluso pueden llegar a minar la voluntad de quien no tiene “el cuerpo perfecto” para realizar las asanas con facilidad.

Entonces te cuento que el yoga no se trata de realizar proezas ni de romperse los ligamentos ni de lograr algo extraordinario, sino más bien del camino que nos lleva a dar un pasito a la vez, el tránsito, la práctica es yoga, no su resultado. Este llegará cuando sea el momento y a cada persona le tocará e una forma particular y única. La evolución dentro de la práctica del yoga es algo PERSONAL y UNICO, por lo que es imposible estarnos comparando con otros.

Una de las cosas más hermosas que aprendí con mi maestra Olga es la práctica con los ojos cerrados. Esto nos ayuda a meternos mucho más adentro, a profundizar en nosotros y no perdernos comparando con lo que hace el vecino de clase. Entonces se consigue algo maravilloso, se pierde la vergüenza y ya no competimos con nadie, ni siquiera con nosotros mismos, entonces comenzamos a crecer con nuestro propio ritmo.

El yoga es sinceridad con nosotros mismos, es flexibilidad mental (la corporal llega después), es aceptación para poder evolucionar desde un lugar real, es no competencia (tampoco con nosotros mismos), es amor por nuestro cuerpo y alma, es autoconocimiento, es no sufrir ni lastimarse, es tratarse con amor para lograr que el cuerpo nos vuelva a reconocer, es recuperar las movimientos iniciales de la vida sin forzar nada.

Por ejemplo, hoy me siento con las piernas extendidas y luego de preparar bien el cuerpo intento tocarme la punta de los pies con mis manos (paschimottanasana) entonces me doy cuenta que esta vez llego sólo a los tobillos, ¿qué puedo hacer? ¿Dejo de practicar pensado que el yoga no es para mí? – y ´si, mañana mejor ni vengo a clase, si total no me sale nada … ¿te suena? y si encima miro a mi compañero de clase que llega fácilmente como si fuera de goma, ¿cómo me siento? ¿Pienso que nunca lo lograré? Todo esto sucede muy a menudo en una clase regular. Es en ese momento donde el instructor debe empoderar amorosamente a cada practicante, alentando la relajación (es el secreto de la flexibilidad),  promoviendo la constancia y la confianza.

Imaginen lo que pasa entonces cuando alguien encuentra a cada rato publicaciones de personas hermosas, delgadas haciendo poses acrobáticas en medio de una playa paradisíaca! No resulta muy estimulante ni empoderador, más bien parece que estamos miles de km de distancia de esa imagen de pseudo perfección.

Cada SER es perfecto en su unicidad, cada persona es maravillosa en su particularidad, explorar, cuidar y evolucionar es un arte que cada uno debe transitar de forma única, por eso nunca nos debemos comparar con nadie ni pensar que no somos lo suficientemente bonitos, o delgados, o flexibles o jóvenes para practicar yoga.

El yoga es amplio, de hecho su significado primordial es la unión del cuerpo, la mente y el espíritu, pero para que lo sea realmente y deje de ser un concepto abstracto debemos dejar de lado las formas marketineras de las revistas para darnos cuenta que es una práctica que nos puede abrazar a todos si le damos la posibilidad de ser inclusivos y que esto sea así siempre depende de nosotros.

El yoga es para todos!

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Sobre nosotros y los otros

 

Observando me doy cuenta cuan cargados estamos de prejuicios. Todos parecemos tener la receta para hacer las cosas mejor que el vecino, es más, todos tenemos opiniones, juzgamos, señalamos con el dedo acusador y decimos “esto a mí no me va a pasar” o “que bol…., cómo no se da cuenta?”

Tan llenos estamos de la vida del otro que nos olvidamos de la propia. De mirarnos al espejo, o lo que es peor, nos vemos con tantos filtros que la idea que tenemos de nosotros mismos dista kilómetros de quienes en verdad somos. Pensalo en silencio, cuántas veces te descubriste hablando sobre la vida del otro o juzgándolo? y Seguro tenías la fórmula mágica para resolverle la vida verdad?

Será que hacernos cargo de nuestra vida y de nuestras elecciones requiere una gran dosis de responsabilidad. Claro, es mucho más simple mirar afuera y decir cómo deberían haberse hecho las cosas (que por supuesto siempre es diferente de como se hicieron en realidad).

La cultura del miedo y la culpa ya nos ha hecho demasiado daño. Las diferentes religiones nos han llevado por el camino de “eso no se hace porque serás castigado o irás al infierno” en lugar de enseñarnos a amar y amarnos de modo que sea natural el pensar que “dañar a otros es dañarnos a nosotros mismos” o “eso se puede hacer mejor” o “eso puede perjudicar a otros, hay otras formas de hacerlo, incluso es posible evitarlo o cambiarlo” o mostrarnos que errar es humano y que el problema no está en equivocarse sino en que hacemos luego con esto.

También sucede que muchos han tenido padres a la antigua, que quizá por falta de recursos mejores, han elegido una crianza a base de silencios dolorosos, castigos “ejemplares”, golpes, faltas de respeto (sí, el respeto es algo que uno se gana, no se impone, hacerlo ya es de por sí una falta del mismo), siempre justificándose detrás de “lo hago por tu bien”, sembrando en nuestras mentes la idea de que está bien sufrir si me equivoco, que merezco el castigo. Por supuesto, en la mayoría de los casos nos transformamos luego en castigadores.

Nadie nos enseña que del error se aprende, que es posible cambiar y mejorar, que nadie nace con intenciones de hacer daño a otros o lastimarse a sí mismo. Que el respeto y amor son fruto del amor y del respeto recibidos, que jamás pueden ser impuestos por culpa o miedo. El instinto de supervivencia existe desde nuestros primeros instantes en este mundo. Al nacer somos amor absoluto y puro, todo lo demás llega y nos modela con el tiempo.

Cuando tomamos consciencia de nuestra responsabilidad nos hacemos libres, rompemos las cadenas de las viejas fórmulas y comenzamos a respirar livianos, seguros. Cada paso que damos se hace inmenso.

Es hora de dejar atrás la culpa y el miedo, sin enojos, sin rencores, cada uno de nosotros es fruto de una historia y cada quién ha hecho lo mejor que pudo. Por eso, es momento de agradecer todo lo que hemos aprendido de ellos para empezar a hacernos cargo.

 

“Respira el momento”

Calle 13 con una canción maravillosa, intensa, real, la vida misma expresada en su máximo esplendor con una poesía cruda, visceral y muy potente que invita a VIVIR EL MOMENTO.

que la disfruten!

La Vida (respira el momento) – Calle 13

Uno nace mientras el planeta gira
Los pulmones abren la nariz respira
Escuchamos al mundo con todo su alboroto
Los parpados suben y los ojos tiran fotos
Si salimos de la cuna para dormir en la cama
Nos crecen los brazos como crecen las ramas

Como crecen las hojas nos crecen las manos
Como crecen los días cuando madruga temprano
Los segundos los minutos y las horas
Germinan así como los días empiezan y terminan
Los meses se disfrazan según el meridiano
Otoño invierno primavera verano
Y se ajusta el camino a nuestros pasos
Así como el agua se adapta a su vaso
Nuestro corazón se aclimata a la altura
Y nos adaptamos a cualquier aventura
Pueden sumar con prisa pueden restar con calma
Da igual porque las matemáticas no tienen alma
Aunque calculemos todo y le pongamos nombre propio
Nuestro espíritu no lo pueden ver los microscopios
Nadie se puede acobardar nacimos siendo valientes
Porque respirar es arriesgar
Este es el momento de agarrar el impulso
Las emociones las narra nuestro pulso.

Respira el momento.
Respira el momento.

En nuestra galaxia la historia se expande
Desde lo más simple hasta lo más grande.

Crecimos junto a los cuerpos celestes
Somos el norte sur este y oeste
Somos la tierra con todas sus huellas
Una súper nova entre todas las estrellas
Absorbemos la luz de los rayos
Mientras la clorofila navega por los tallos
Los grados y centígrados calientan los termómetros
A 150 millones de kilómetros
Hay una vía láctea repleta de neuronas
Porque reproducimos mas ideas que personas
No somos pequeños ni muy grandes tampoco
Somos muchos y también somos pocos
Somos el golpe cuando aterriza
Y también somos la piel cuando cicatriza
La muerte nunca nos venció
Porque todo lo que muere
Es por que alguna vez nació.

Respira el momento.
Respira el momento.

En nuestra galaxia la historia se expande
Desde lo más simple hasta lo más grande.

Lengua beso boca labio niño joven viejo sabio
Calvo rizo pelo lacio techo casa cielo espacio
Sexo orgasmo se humedece
Quizás nunca siempre a veces
Libro letra cuento narra ron con hielo o trago barra
3 millones de latidos en un periodo mensual
Caminamos dando 10 mil pasos en un día normal
Crudo hervido asado frito birra iglesia rezo grito
Muy poquito demasiado corro vuelo salto nado
Puede llegar algún día el colmo de la biología
Vivir con sangre caliente pa morir a sangre fría.

Respira el momento.

Dos para el tango (o para discutir)

 

Hace ya bastante tiempo, en medio de una discusión de esas que se ponen acaloradas y que ya uno ni se acuerda bien porque comenzaron, dije – “esta bien, te entiendo, pero es que lo veo de otro modo, no me parece que sea como vos me decís; vos no me vas a convencer ni voy a hacerlo yo, así que no importa todo esto porque creo que nunca vamos a ponernos de acuerdo. No sería mejor dejar de pelear? – a lo que ella me respondió – “que te haces la Buda, la buenita! acaso te crees sos mejor persona que yo?” – y entonces fue peor …

Ahora que lo recuerdo mejor, creo que se trataba de alguna diferencia relacionada con la política, una cosa llevó a la otra y la cosa se puso fea. La verdad, reconozco que tiempo atrás solía defender mi postura con bastante vehemencia. Si bien  nunca fui partidaria de ninguna bandera política, esto nunca limitó mis ideales ni la búsqueda incansable de justicia para todos los seres. Para que quede claro, no soy partidaria de las personas ni las doctrinas; soy partidaria del bienestar común, la igualdad, el amor, la solidaridad, la justicia para todos los seres de la tierra vengan de la mano de quien vengan. Y no me importan las banderas, ni las fronteras, ni los colores, ni las razas, ni las especies, ni ningún otro tipo de clasificación exclusiva ya que TODOS somos uno con el Universo. Y para ser aún más amplia, nunca fui una fan girl, no idolatro a nadie ni sigo rituales o doctrinas más que las que me dicta mi propio instinto y sentido común. Me considero un ser bastante libre, sólo una partícula más de un Universo de partículas infinitas.

Volviendo a ese día, aquella persona se puso muy nerviosa cuando quise bajar el nivel de agresión y calmar las aguas. Respiré profundo, la escuché pero ella siguió con su innumerable cantidad de insultos (pucha que hay muchos!) por un buen rato. Cuando por fin dio su estocada final faltando el respeto a la gente que quiero. Entonces elegí alejarme, poner entre nosotras lo que se llama distancia saludable, al menos para mí.

Nunca fui una persona rencorosa, no me sale, de hecho perdono muy fácilmente y siempre trato de comprender al otro, pero cuando alguien me hiere o lastima a quienes amo, pongo límites a esa persona y ésta automáticamente deja de tener lugar en mi vida y simplemente me alejo.

Ese episodio me dio mucho para pensar, sobre mí, sobre los demás, pero por sobre todo sobre las personas y sobre como nos embanderamos en rótulos y causas para justificar el daño que hacemos o para permitir que nos hieran o falten el respeto.

Cuando le dije a esa persona que ya no quería pelear, lo hice porque sabía que si aquella discusión seguía ya no habría retorno y valoraba mucho más nuestro vínculo que llenarme el ego de razón. Me dolía ver que por motivos que considero banales, como pueden ser diferencias de pensamiento nos estuviéramos haciendo daño. Tanto la búsqueda de calmar las cosas, la solicitud de respeto, la aceptación de las diferencias salían de mi corazón, pero parece que  la otra parte no pudo codificar bien mi mensaje o yo no había encontrado la forma adecuada de expresarme. Como fuera, a veces algunas cosas llegan a un punto donde ya no hay vuelta atrás y debemos prender a aceptar esa instancia cuando sucede.

Cuando pienso en sus palabras siento que no soy ni buena ni mala, simplemente humana, con todos los errores y virtudes que eso implica. Ala distancia tampoco siento culpa, ni lamento la pérdida, acepto con amor lo que pasó y abrazo con con gratitud a esa que fui porque ella me hizo crecer.

Quizá el cambio verdadero dentro de mí misma surgió cuando comencé a aceptarme tal como era, a quererme sin condiciones. Entonces también empecé a valorarme y a cuidarme de lo que me hacía daño, aprendí a poner límites con amor. Aceptarme a mi misma sin condicionamientos fue el primer paso para poder aceptar a los demás, para poder comprender, poner límites con amor y elegir más conscientemente.

Es posible que haya gente que sienta que nos creemos mejores (equivocadamente) cuando buscamos ser amables o amorosos con ellos? es posible que piensen que cuando hacemos cosas para estar mejor lo hacemos porque está de moda? cuando somos o intentamos ser compasivos hay personas que creen que buscamos algo a cambio? es posible que haya gente a la que le moleste el bienestar de otros o ver a alguien en el camino de sentirse mejor ? porqué la búsqueda de estar mejor es tantas veces objeto de burla, sarcasmo o inclusive enojo?

Me tomó mucho tiempo entender que no es lo mismo comprender que aceptar, porque podemos perdonar y comprender los muchos motivos o causas del otro, pero no por eso estamos en la obligación de aceptar que nos hagan daño, verdad?

Cuántas veces en nombre de la comprensión y del amor aceptamos o incluso naturalizamos la violencia, el daño, el atropello, la invasión de la intimidad o del espacio propio? Cuántas veces permitimos cosas que nos hagan mal en nombre de la comprensión o del amor?

Amar es también dejar SER al otro aunque esto implique “perderlo” (pensaste que no podemos perder nunca a nadie porque nadie nos pertenece?) o poner distancia. Amar es aprender a soltar, dejar ir, poner un límite acorde a nuestro parecer y convicciones, todos sabemos muy adentro nuestro hasta donde estamos dispuestos a soportar.

Recorda que el amor más importante de todos es siempre el amor propio.  

Lore

 

 

Sobre etiquetas y prejuicios

Noticias, diarios, videos, redes sociales, en la era de la comunicación seguimos incomunicados por cuenta de excesos. Comentamos, republicamos, repetimos, todo sin saber realmente si algo es cierto, si hacemos daño, si con nuestro juicio herimos o adherimos a causas de las cuales, luego nos arrepentimos.

Nos quedamos en la superficie, en contar lo que alguien nos dijo, en oponernos por deporte. En un mundo sobrecargado y manipulado por intereses que nos superan, cada uno busca ser políticamente correcto acorde a sus modelos mentales. Y así nos vamos llenado de basura mental, de emociones tóxicas que se contagian y desparraman como pólvora.

Estamos en un mundo dividido, fragmentado, la historia del hombre nos muestra que ha sido así desde siempre, pero, a diferencia de nuestros antepasados, hoy somos conscientes y sabemos mucho más sobre nosotros mismos, porqué seguimos entonces replicando el modelo de “ellos o nosotros”?

Vivimos inundados de etiquetas por todas partes, fanatismos de todo tipo, ambos con un poder destructivo inmenso.

Te invito a pensar: Es necesario rotular al otro? es necesario señalarlo y etiquetarlo como bueno o malo simplemente porque es diferente a mí? es necesario mostrar cuan partidario soy de esto o aquello? que estoy buscando demostrar? necesito demostrarlo? para qué? a quién? a quién quiero convencer? tengo derecho? porqué lo hago? antes de criticar, soy capaz de ponerme sus zapatos por 1 mes y hacer su mismo camino? hago algo para cambiar lo que no me gusta? que cosas critico en los demás? que tienen que ver esas cosas conmigo?

Mundo convulsionado, revolucionado, de patas arriba y vuelta a girar. Es que los grandes cambios vienen precedidos de sacudones de todo tipo. Está visto que algo está por cambiar.

Te propongo algo: Con nuestras acciones hagamos que todo esto no sea en vano, trabajemos día a día por un mundo mejor.

Lore

 

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El respeto nuestro de cada día

Bueno, lo planteo de este modo: porque ponemos tanta energía en querer convencer a alguien? porqué estamos tan empecinados en que los demás vean, piensen y actúen como nosotros? acaso creemos que los otros no son capaces de hacerlo igual o inclusive mejor?

El intenso buscar que nos den la razón simplemente habla mucho más sobre nosotros que acerca de los demás. Muestra nuestro miedo y falta de confianza en su libre albedrío es una falta de respeto a su criterio y una falta de reconocimiento a las experiencias de vida que lo han llevado a proceder de una forma diferente a la nuestra.

Las personas nos vamos conformando a través de las pequeñas partes que tomamos de cada experiencia que nos toca vivir. Nos pasamos la vida creyendo que somos independientes, pero en realidad, estamos sujetos infinidad de influencias de las que no somos conscientes pero que todos modos nos hacen ser quienes somos. Nuestra personalidad, ideología, la forma que nos relacionamos con los demás y con el mundo, el modo de expresarnos, como actuamos ante una u otra situación, nuestra perspectiva de la realidad, etc.

Pretender que los demás vean piensen o actúen como lo haríamos nosotros es simplemente imposible.

Qué pasaría si fuera al revés? digo, si fuera el otro quien nos impusiera sus ideas, modos o pensamientos? pues no sería justo verdad? igual nosotros con los demás.

No tengamos miedo a lo diferente, a la amplitud, a las opciones, a la diversidad. En una época donde cada SER es un mundo y al mismo tiempo estamos interconectados, las diferencias potencias habilidades y las visiones distintas amplían el escenario, por lo que una buena opción sería la de ayudarnos a ser libres, a ser responsables de nuestras elecciones y acciones.

El acto de amor más grande, lo mejor que podemos hacer por el otro es respetarlo, permitir que haga su camino personal, acompañándolo con amor y generosidad, simplemente permitiéndole ser quien es.

Lore

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