Mi abuelo y el origen de todo

Mi abuelo tiene casi 91 años. Se llama Enrique y sin saberlo se transformó en una de las influencias más grandes de mi vida.

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El abuelo en su juventud 

Hace unos 4 años que vivimos en diferentes países, lo que hace que nuestros encuentros ya no sean como antes. Ayer, gracias a su maravillosa mente abierta y a la tecnología, tuvimos una video llamada a través de Whatsapp.

Nuestra conversación duró poco más que 45 minutos y giró entorno a la posibilidad de publicar online la novela que escribió mi hija hace un tiempo, porque, según dijo “ahora todos venden sus libros por Internet”.

También hablamos de filosofía, pero no de esa imperfecta de libros o de filósofos como SchopenhauerNietzsche (citando a los que mi abuelo mismo hizo referencia) y de los que “hablan sobre otros y hay quienes los siguen”, sino de la filosofía inmensa y simple de la vida, de esa que está repleta de sabiduría sin tiempo.

A veces viene bien que alguien nos recuerde lo genial que es nuestro cuerpo, que somos seres VIVOS en todo su esplendor, que nuestras células se funden con las de aquello que nos rodea construyendo un gran organismo VIVO y único, donde colores, países, razas, especies, sexos y edades no existen; que también somos capaces de ser nuestra propia medicina a través del cuidado de nuestro cuerpo y alma, que e esta vastedad estamos tan unidos que “si yo respiro, este aire que sale de mi en un ratito ya es parte de vos también”… entonces ya no estamos tan lejos pensé… y me sentí muy feliz.

Me preguntó que comemos, si descansamos bien, de que vivimos y si somos felices con eso, habló de los pequeños grandes gustos que nos damos a diario para vivir en armonía… y me di cuenta que es un alma tan conectada con el ahora desde lo cotidiano y diminuto hasta la plenitud más infinita.

Me acordé cuando de chiquita cuando iba a su casa me daba hojas borrador para dibujar y detrás había diseños de filosofía Sufí o me daba para leer las aventuras de Nasrudin y como sin darme cuenta fui creciendo con una idea universal de inmensidad que hoy me nutre a diario.

Mi abuelo es un ser extraordinario, sigo sus pasos y aprendo tanto! Me colma el alma de gratitud!

Ayer fue un día especial, de esos que dan sentido a muchas cosas y que ayudan a construir la identidad. Ayer fue un día para escuchar y nutrirse.

Gracias mami por ayudarme a estar con el abuelo, el mejor regalo del mundo!

Lore

El “buen” yoga y el no tanto.

Suena extraño, verdad?  ¿Cómo es eso, el yoga no era siempre bueno? ¿Es posible categorizarlo de esa  forma? A ver, vayamos limpiando el panorama.

“A veces nos desilusionamos porque no vemos progreso en la práctica, porque no pasa nada fuera de lo normal, porque nuestras experiencias no corresponden a lo que hemos oído o leído de las vivencias de otros. Pero es precisamente en la aceptación de esta realidad ordinaria “tal como es”, en dejar de perseguir resultados mágicos, que se halla la profunda sabiduría del camino que lleva a la liberación del sufrimiento.”

—Iván Densho Quintero (Colombia, 1961–)

Ahora sí vamos entrando en tema.

Nos la pasamos viendo fotos de gente bellísima y estilizada, haciendo poses maravillosas y complicadas que no hacen más mostrarnos cuanta destreza acrobática tienen, pero nada tiene eso que ver con la esencia real de la práctica yóguica. Por supuesto existe el acroyoga que apunta a eso, pero no se trata del yoga en sí mismo sino de una de las tantas ramificaciones del yoga real.

Para la gran mayoría de las personas, éstas imágenes no hacen más que acobardar a quien recién comienza o incluso pueden llegar a minar la voluntad de quien no tiene “el cuerpo perfecto” para realizar las asanas con facilidad.

Entonces te cuento que el yoga no se trata de realizar proezas ni de romperse los ligamentos ni de lograr algo extraordinario, sino más bien del camino que nos lleva a dar un pasito a la vez, el tránsito, la práctica es yoga, no su resultado. Este llegará cuando sea el momento y a cada persona le tocará e una forma particular y única. La evolución dentro de la práctica del yoga es algo PERSONAL y UNICO, por lo que es imposible estarnos comparando con otros.

Una de las cosas más hermosas que aprendí con mi maestra Olga es la práctica con los ojos cerrados. Esto nos ayuda a meternos mucho más adentro, a profundizar en nosotros y no perdernos comparando con lo que hace el vecino de clase. Entonces se consigue algo maravilloso, se pierde la vergüenza y ya no competimos con nadie, ni siquiera con nosotros mismos, entonces comenzamos a crecer con nuestro propio ritmo.

El yoga es sinceridad con nosotros mismos, es flexibilidad mental (la corporal llega después), es aceptación para poder evolucionar desde un lugar real, es no competencia (tampoco con nosotros mismos), es amor por nuestro cuerpo y alma, es autoconocimiento, es no sufrir ni lastimarse, es tratarse con amor para lograr que el cuerpo nos vuelva a reconocer, es recuperar las movimientos iniciales de la vida sin forzar nada.

Por ejemplo, hoy me siento con las piernas extendidas y luego de preparar bien el cuerpo intento tocarme la punta de los pies con mis manos (paschimottanasana) entonces me doy cuenta que esta vez llego sólo a los tobillos, ¿qué puedo hacer? ¿Dejo de practicar pensado que el yoga no es para mí? – y ´si, mañana mejor ni vengo a clase, si total no me sale nada … ¿te suena? y si encima miro a mi compañero de clase que llega fácilmente como si fuera de goma, ¿cómo me siento? ¿Pienso que nunca lo lograré? Todo esto sucede muy a menudo en una clase regular. Es en ese momento donde el instructor debe empoderar amorosamente a cada practicante, alentando la relajación (es el secreto de la flexibilidad),  promoviendo la constancia y la confianza.

Imaginen lo que pasa entonces cuando alguien encuentra a cada rato publicaciones de personas hermosas, delgadas haciendo poses acrobáticas en medio de una playa paradisíaca! No resulta muy estimulante ni empoderador, más bien parece que estamos miles de km de distancia de esa imagen de pseudo perfección.

Cada SER es perfecto en su unicidad, cada persona es maravillosa en su particularidad, explorar, cuidar y evolucionar es un arte que cada uno debe transitar de forma única, por eso nunca nos debemos comparar con nadie ni pensar que no somos lo suficientemente bonitos, o delgados, o flexibles o jóvenes para practicar yoga.

El yoga es amplio, de hecho su significado primordial es la unión del cuerpo, la mente y el espíritu, pero para que lo sea realmente y deje de ser un concepto abstracto debemos dejar de lado las formas marketineras de las revistas para darnos cuenta que es una práctica que nos puede abrazar a todos si le damos la posibilidad de ser inclusivos y que esto sea así siempre depende de nosotros.

El yoga es para todos!

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El momento perfecto para Ser feliz

Cuantas veces nos decimos “voy a ser realmente feliz cuando ….”

La vida es demasiado corta para que esperemos ingenuamente ese momento perfecto, en el cual creemos que la felicidad bajará del cielo e ingresará a nuestra vida en forma de dinero, oportunidad, persona, o lo que sea.

La felicidad no depende de encontrar el momento perfecto ni la circunstancia adecuada, se trata de simplemente abrazar este instante y juntar la fuerza para: ¡empezar a ser feliz! SI, ES UNA ELECCION PERSONAL que hacemos a cada instante.

Ser feliz es demasiado importante para dejarlo en manos de otros, no te parece? es hora de hacerse cargo de la propia vida y comenzar a trabajar en nosotros mismos.

La felicidad es un viaje muy largo que se construye a diario y nos lleva toda la vida. Es un viaje profundo y reconfortante, por cierto. Ser feliz es una decisión diaria y cómo cualquier otro hábito, requiere un compromiso constante para internalizarlo.

Entonces, lo primero sobre lo que tenemos que trabajar es sobre la INTENCIÓN, la predisposición para salir de la zona de confort, para dejar viejas costumbres, programaciones y pensamientos atrás.

Cuando empiezo? pues ahora mismo! Comenza por realizar simples modificaciones, ellas irán aportando esa sensación de bienestar y plenitud que te permitirán ser más feliz.

Es decir: dejemos de buscar la felicidad, y empecemos a vivir la felicidad.

Convertí a la felicidad en acción y no en espera pasiva, salí a construir tu felicidad, desde lo más pequeño hasta el infinito.

Lore

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Otoño

Las estaciones del año, por lo menos en este lado del mundo, se hacen notar de una forma bien marcada, te diría espectacular. Como si la naturaleza se empeñara en decirte que es hora de ir preparando el poncho, que se te puede caer un poco más el pelo, que tu cuerpo seguro va a pedirte más calorías … y si, la llegada del otoño es una época de preparación, de reserva, de desapego.

Amarillos, marrones, dorados, naranjas, quien dijo que el otoño podía ser solamente gris?

Y la lluvia! pero que linda y romántica! paraguas, botas, una se mete esas cosas tan bonitas que jamás hubiera pensado, la lluvia es perfecta para usar excusas!

No sé a ustedes, pero el otoño me está empezando a gustar más que antes, no se si es el paso del tiempo o que me he vuelto un poco más observadora, simplemente me doy cuenta que estoy rodeada de maravilla y que estoy dispuesta a disfrutarla.

Lore

otoño

Los martes MANDARINAS!!!

Desde que llegué acá, hace ya un año y medio, no paro de asombrarme con esos pequeños detalles que hacen la gran diferencia. He recuperado la mirada curiosa de los chicos, esa que creía perdida en el tiempo.

Una de las cosas más lindas de los días martes es saber que en la puerta de casa hacen un mercado lleno de frutas y verduras de estación. Volver a casa con una bolsa de papel repleta de jugosas mandarinas biológicas (así llaman por acá a los productos orgánicos), indefectiblemente, te devuelve la sonrisa

Mandarinas