El “buen” yoga y el no tanto.

Suena extraño, verdad?  ¿Cómo es eso, el yoga no era siempre bueno? ¿Es posible categorizarlo de esa  forma? A ver, vayamos limpiando el panorama.

“A veces nos desilusionamos porque no vemos progreso en la práctica, porque no pasa nada fuera de lo normal, porque nuestras experiencias no corresponden a lo que hemos oído o leído de las vivencias de otros. Pero es precisamente en la aceptación de esta realidad ordinaria “tal como es”, en dejar de perseguir resultados mágicos, que se halla la profunda sabiduría del camino que lleva a la liberación del sufrimiento.”

—Iván Densho Quintero (Colombia, 1961–)

Ahora sí vamos entrando en tema.

Nos la pasamos viendo fotos de gente bellísima y estilizada, haciendo poses maravillosas y complicadas que no hacen más mostrarnos cuanta destreza acrobática tienen, pero nada tiene eso que ver con la esencia real de la práctica yóguica. Por supuesto existe el acroyoga que apunta a eso, pero no se trata del yoga en sí mismo sino de una de las tantas ramificaciones del yoga real.

Para la gran mayoría de las personas, éstas imágenes no hacen más que acobardar a quien recién comienza o incluso pueden llegar a minar la voluntad de quien no tiene “el cuerpo perfecto” para realizar las asanas con facilidad.

Entonces te cuento que el yoga no se trata de realizar proezas ni de romperse los ligamentos ni de lograr algo extraordinario, sino más bien del camino que nos lleva a dar un pasito a la vez, el tránsito, la práctica es yoga, no su resultado. Este llegará cuando sea el momento y a cada persona le tocará e una forma particular y única. La evolución dentro de la práctica del yoga es algo PERSONAL y UNICO, por lo que es imposible estarnos comparando con otros.

Una de las cosas más hermosas que aprendí con mi maestra Olga es la práctica con los ojos cerrados. Esto nos ayuda a meternos mucho más adentro, a profundizar en nosotros y no perdernos comparando con lo que hace el vecino de clase. Entonces se consigue algo maravilloso, se pierde la vergüenza y ya no competimos con nadie, ni siquiera con nosotros mismos, entonces comenzamos a crecer con nuestro propio ritmo.

El yoga es sinceridad con nosotros mismos, es flexibilidad mental (la corporal llega después), es aceptación para poder evolucionar desde un lugar real, es no competencia (tampoco con nosotros mismos), es amor por nuestro cuerpo y alma, es autoconocimiento, es no sufrir ni lastimarse, es tratarse con amor para lograr que el cuerpo nos vuelva a reconocer, es recuperar las movimientos iniciales de la vida sin forzar nada.

Por ejemplo, hoy me siento con las piernas extendidas y luego de preparar bien el cuerpo intento tocarme la punta de los pies con mis manos (paschimottanasana) entonces me doy cuenta que esta vez llego sólo a los tobillos, ¿qué puedo hacer? ¿Dejo de practicar pensado que el yoga no es para mí? – y ´si, mañana mejor ni vengo a clase, si total no me sale nada … ¿te suena? y si encima miro a mi compañero de clase que llega fácilmente como si fuera de goma, ¿cómo me siento? ¿Pienso que nunca lo lograré? Todo esto sucede muy a menudo en una clase regular. Es en ese momento donde el instructor debe empoderar amorosamente a cada practicante, alentando la relajación (es el secreto de la flexibilidad),  promoviendo la constancia y la confianza.

Imaginen lo que pasa entonces cuando alguien encuentra a cada rato publicaciones de personas hermosas, delgadas haciendo poses acrobáticas en medio de una playa paradisíaca! No resulta muy estimulante ni empoderador, más bien parece que estamos miles de km de distancia de esa imagen de pseudo perfección.

Cada SER es perfecto en su unicidad, cada persona es maravillosa en su particularidad, explorar, cuidar y evolucionar es un arte que cada uno debe transitar de forma única, por eso nunca nos debemos comparar con nadie ni pensar que no somos lo suficientemente bonitos, o delgados, o flexibles o jóvenes para practicar yoga.

El yoga es amplio, de hecho su significado primordial es la unión del cuerpo, la mente y el espíritu, pero para que lo sea realmente y deje de ser un concepto abstracto debemos dejar de lado las formas marketineras de las revistas para darnos cuenta que es una práctica que nos puede abrazar a todos si le damos la posibilidad de ser inclusivos y que esto sea así siempre depende de nosotros.

El yoga es para todos!

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Sobre nosotros y los otros

 

Observando me doy cuenta cuan cargados estamos de prejuicios. Todos parecemos tener la receta para hacer las cosas mejor que el vecino, es más, todos tenemos opiniones, juzgamos, señalamos con el dedo acusador y decimos “esto a mí no me va a pasar” o “que bol…., cómo no se da cuenta?”

Tan llenos estamos de la vida del otro que nos olvidamos de la propia. De mirarnos al espejo, o lo que es peor, nos vemos con tantos filtros que la idea que tenemos de nosotros mismos dista kilómetros de quienes en verdad somos. Pensalo en silencio, cuántas veces te descubriste hablando sobre la vida del otro o juzgándolo? y Seguro tenías la fórmula mágica para resolverle la vida verdad?

Será que hacernos cargo de nuestra vida y de nuestras elecciones requiere una gran dosis de responsabilidad. Claro, es mucho más simple mirar afuera y decir cómo deberían haberse hecho las cosas (que por supuesto siempre es diferente de como se hicieron en realidad).

La cultura del miedo y la culpa ya nos ha hecho demasiado daño. Las diferentes religiones nos han llevado por el camino de “eso no se hace porque serás castigado o irás al infierno” en lugar de enseñarnos a amar y amarnos de modo que sea natural el pensar que “dañar a otros es dañarnos a nosotros mismos” o “eso se puede hacer mejor” o “eso puede perjudicar a otros, hay otras formas de hacerlo, incluso es posible evitarlo o cambiarlo” o mostrarnos que errar es humano y que el problema no está en equivocarse sino en que hacemos luego con esto.

También sucede que muchos han tenido padres a la antigua, que quizá por falta de recursos mejores, han elegido una crianza a base de silencios dolorosos, castigos “ejemplares”, golpes, faltas de respeto (sí, el respeto es algo que uno se gana, no se impone, hacerlo ya es de por sí una falta del mismo), siempre justificándose detrás de “lo hago por tu bien”, sembrando en nuestras mentes la idea de que está bien sufrir si me equivoco, que merezco el castigo. Por supuesto, en la mayoría de los casos nos transformamos luego en castigadores.

Nadie nos enseña que del error se aprende, que es posible cambiar y mejorar, que nadie nace con intenciones de hacer daño a otros o lastimarse a sí mismo. Que el respeto y amor son fruto del amor y del respeto recibidos, que jamás pueden ser impuestos por culpa o miedo. El instinto de supervivencia existe desde nuestros primeros instantes en este mundo. Al nacer somos amor absoluto y puro, todo lo demás llega y nos modela con el tiempo.

Cuando tomamos consciencia de nuestra responsabilidad nos hacemos libres, rompemos las cadenas de las viejas fórmulas y comenzamos a respirar livianos, seguros. Cada paso que damos se hace inmenso.

Es hora de dejar atrás la culpa y el miedo, sin enojos, sin rencores, cada uno de nosotros es fruto de una historia y cada quién ha hecho lo mejor que pudo. Por eso, es momento de agradecer todo lo que hemos aprendido de ellos para empezar a hacernos cargo.

 

Sobre la temporalidad y el apego

“desgraciado el que no haya mamado más que cuerpos, formas y apariencias. La muerte se lo arrebatará todo. Amad a las almas y las volvereís a encontrar.” Víctor Hugo.

 

Pequeño detalle, no les parece? amar la esencia para convertirnos en inmortales, en infinitos.

Tanto tememos a la muerte que, muchas veces, pensando en el final del camino (si eso realmente existe, pero bueno, es tema para otro artículo), no nos damos cuenta que nos olvidamos de vivir, de nutrirnos y fundirnos con la vida, de experimentar; de tal forma que ese instante simplemente nos transforme y nos regrese al infinito, que no es más que nuestra verdadera esencia.

Nos apegamos a las formas con la sed de llenar vacíos, espacios que  sentimos como abismos y preferimos navegar en la superficie, llegando en muchos casos a una devoción inexplicable por cosas tan volubles como banales: el cuerpo físico, el status, dinero, otras personas, olvidando que cuando dependemos de cualquier cosa que sea impermanente estamos garantizando nuestro propio sufrimiento.

Por supuesto, estar vivos y relacionados es recibir influencia, lo que nos rodea nos afecta siempre de una u otra forma, pero si dejamos nuestra felicidad o equilibrio en manos de esas cosas que cambian, de energías cíclicas o incluso de otra persona, estamos perdiendo potestad, libertad y autonomía.

Cómo puedo hacer para trascender esta dependencia? El primer paso es reconocer aquello a lo que me apego o uso como bastón emocional. Lo identifico, lo observo, le doy las gracias por todo lo que me ha servido hasta ese momento y lo dejo ir con amor. El secreto para soltar un apego es hacerlo con amor y agradecimiento, nunca con enojo o resentimiento ya que las emociones negativas tienen el poder de mantenernos atados. Aquello que nos enoja nos esclaviza. Que esto nos suceda no es algo malo, simplemente estamos buscando vivir y sobrevivir de la mejor forma que podemos, usando los recursos que tenemos en este momento y esto es perfectamente válido. Una cosa importante a tener en cuenta, debemos tratar de no enojarnos ni castigarnos al darnos cuenta que dependemos de algo o alguien, identificarlo es parte de reconocernos a nosotros mismos y eso no debe ser punido porque es parte de nuestro crecimiento.

Qué pasa si reconozco un apego y no me siento capaz de dejarlo? pues nada! al menos ahora lo sé y eso me ayudará a trabajarlo algún día si eso deseo. Recordemos que las cosas suceden en el instante adecuado, ni antes ni después y todo tiene un motivo, una razón de ser. Conocerse, aceptarse, tenerse paciencia y ser amorosos con nosotros mismos es lo más importante.

Cuando nos reconocemos en nuestro verdadero SER nos damos cuenta que ya no necesitamos atarnos a los apegos sino que, en cambio, nuestras elecciones se transforman en conscientes y voluntarias, que es muy diferente.

Puente o destino?

A lo largo de nuestras vidas conocemos infinidad de personas. Al principio, cada nueva persona llega con una carga nueva de experiencias e historias personales. Familiares, amigos, compañeros de trabajo o estudio, parejas, vecinos; en la calle, en cada esquina, momento o lugar existe la posibilidad de cruzarse con alguien.

Cada una de ellas tiene el potencial de transformarnos aún de una forma mínima. Incluso por unos minutos apenas. Este cambio, por más pequeño que sea, nos modifica de algún modo. Estas variaciones sucesivas a lo largo de tiempo nos van modelando haciendo de nosotros quienes somos en este mismo momento.

Algunas personas influyen tanto con su presencia que podemos identificar perfectamente ese instante donde se produce el cambio como un antes y después en nuestras vidas. A través de una experiencia compartida, sin importar en este caso si es positiva o negativa, esta persona nos modifica tanto, sin hacerlo de forma consciente, por supuesto, que ya nada será igual que antes.

De todas estas personas podemos hacer dos clasificaciones, existen las personas puente y las personas destino. Qué significa esto?

Las personas PUENTE son aquellas que llegan a nuestra vida para cumplir algún propósito, y no hablo de usar a nadie, sino de ese cambio nunca se hubiera producido sin este encuentro de caminos. Estas personas tendrán una presencia temporal en nuestras vidas que finalizará cuando este objetivo haya sido cumplido. Qué quiero decir? Una persona PUENTE es esa personas que conocemos (puede ser incluso una pareja) que nos llevará de un lado al otro del puente a través de su impulso e influencia, nos tomará de su mano ayudándonos a cruzar a la otra orilla de nuestra vida con su existencia. Nos hará cambiar, trasladar y modificará de alguna forma permanente o transitoria pero necesaria para nuestra evolución, Cuando ya lo hayan hecho,simplemente se irán de forma natural ya que la única razón de ser en nuestro vida era el de ayudarnos a cruzar el puente de nuestro crecimiento. No hay forma que una persona puente se quede con nosotros más del tiempo necesario. Se trata de relaciones o vínculos que no se pueden forzar, nacen, evolucionan y desaparecen (puede ser una pelea o simplemente el hecho de seguir caminos diferentes) porque esas personas llegan a nuestra vida para ser nuestro puente de crecimiento y transmutación.

Las personas DESTINO, en cambio, son esas que llegan para quedarse. Las que cuando llegan permanecerán y nos transformarán a diario con su existencia. Ellas seguirán a nuestro lado sin buscarlo porque su razón es crecer y evolucionar juntos. Son relaciones cíclicas, personas que siguen de alguna forma vinculadas a nosotros y que con su existencia nos invitan o empujan constantemente a avanzar, según el caso.

De esta forma podemos comprender porque algunas personas ya no están cerca de nosotros y porque otras siguen estando todavía en nuestras vidas.

Cómo puedo saber qué tipo de persona estoy conociendo? pues nunca se sabe! Es imposible identificar si alguien que conocemos es una persona PUENTE o DESTINO. Incluso nosotros mismos somos puente o destino de alguien más.

Entonces, más allá del rol que nos proponga el camino, lo que de verdad importa es poner el corazón en cada momento, para que sea lo que tenga que ser y eso sea lo mejor posible.

el regalo
Alguien a quien amé alguna vez, me dio una caja llena de oscuridad. Me tomó años darme cuenta que eso también era un regalo.

Sobre la oscuridad y regalos inesperados

Solemos creer que es mejor evitar las experiencias negativas y si atravesamos por ellas, muchas veces intentamos por todos los medios de olvidar. Muchos inclusive llegamos al estado de negación hasta el punto de nunca más hablar del tema, como si mágicamente no hablar hiciera desaparecer aquello que nos provoca dolor.

El tiempo hace lo suyo, transformando los recuerdos, modificándolos según nuestros filtros para poder continuar con nuestras vidas. Eso se llama adaptabilidad emocional. Seguramente, aquello que recordemos no será del todo fiel a lo sucedido realmente, sino a nuestra percepción personal ya que nuestro inconsciente irá adaptando ese recuerdo hasta hacerlo tolerable para nosotros.

Pero, cada experiencia, cualquiera sea su naturaleza, es parte de nosotros, nos conforma, nos va modelando. Somos construidos por las experiencias atravesadas a lo largo de nuestra vida.

Cuando establecemos relaciones que nos dañan, solemos pensar que “hubiera sido mejor no conocerlo/a” o nos culpamos “como pude permitir que esto me sucediera” o “no merecía pasar por eso”… pero, reflexionemos acerca de lo que realmente importa: HOY seríamos nosotros quienes somos sin haber tenido esa experiencia previa? seguramente no.

Si somos capaces de no anclarnos en la pena por nosotros mismos, nos miramos con ojos compasivos, amables, sin autocastigos o culpas, podemos ver que, incluso en nuestros peores momentos, hemos logrado sobreponernos y hemos seguido caminando. Quizá ya no siendo las mismas personas, eligiendo otros senderos, otros espacios, seguramente hemos cambiado rumbo y norte, nos hemos transformado.

Se puede llegar al mismo lugar sin dolor o tristeza? claro que sí, para eso es que trabajamos a diario sobre nosotros mismos, simplemente las cosas que suceden y nos suceden muchas veces no dependen de nosotros absolutamente, entonces es ahí donde lo que nos queda es observar, decantar, metabolizar y continuar.

Del dolor aprendemos sobre nuestras fuerzas, crecemos. De la desilusión aprendemos a cuidarnos. Del abandono nos hacemos independientes, de la soledad nos hacemos fuertes por dentro, del desamor aprendemos a valorarnos. De la pérdida aprendemos a soltar, de la diferencia descubrimos nuevas opciones. De la indiferencia descubrimos nuestras capacidades ocultas, de las injusticias reconocemos el valor de la justicia.

La vida no es una línea recta, desde el día que nacemos, la única cosa segura es que no existen las garantías.

La elección es nuestra, puedo ponerme a llorar por los rincones, sintiendo pena por mí mismo, resintiéndome con la vida o puedo usar cada piedra del camino para construir un puente, ese que me lleve directo a ser cada día mejor.

Lore

“Alguien a quien amé alguna vez, me dio una caja llena de oscuridad.

Me tomo años darme cuenta que eso, también había sido un regalo”

“Alguien a quien amé alguna vez, me dio una caja llena de oscuridad. Me tomo años darme cuenta que eso, también había sido un regalo”

Resilicencia

Resulta que en este camino maravilloso creación y crecimiento, nos cruzamos con muchas personas, algunas de ellas llegan a ser grandes maestros, aún sin siquiera saberlo. Esas personas nos ayudan a ser mejores, a ver nuestras partes ocultas, a reconocernos en espejo.

Tato es un tipo especial, un amigo que desde hace años que ayuda a su prójimo a través de muchas de sus actividades donde acompaña y lucha por la justicia, profe de yoga, meditación, reikista y masajista, como podes ver hace tiempo viene dando pasos firmes en esto de sintonizar con el universo, una persona que vale la pena conocer.

Por eso les regalo una entrevista que le hicieron hace unos días donde habla de la Resiliencia de una forma muy simple y cercana.

Sabes de qué se trata? La resiliencia es la capacidad de los seres vivos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y situaciones adversas, qué tul? te aseguro que merece que te tomes un ratito para escucharlo.

Espero que la disfrutes tanto como yo.

Lore

https://soundcloud.com/elportaldelalma-11159011/la-resiliencia?utm_source=soundcloud&utm_campaign=share&utm_medium=facebook

El huevo

Es sencillo, incluso lo más simple del mundo, en este caso un huevo, puede tener infinitas visiones, tantas y tan diferentes como ojos sean los que observen.

El tema de las interpretaciones es delicado. Es que generalmente vemos con nuestros ojos y creemos que las cosas son así y nada más. No solemos detenernos a pensar o considerar que puedan existir otras formas de verlo.

El mismo objeto de observación se convierte en aquello que queremos o podemos ver y esto está asociado a nuestra historia, creatividad, crianza, entorno, coyuntura,cultura, etc.

Como ves en la foto, ambos, Picasso y Salvador Dalí tienen razón, ambos grandes artistas, ambos ven el mismo objeto, ambos están en la misma situación, pero la interpretación de cada uno es absolutamente diferente.

Cuál es la correcta? Quién ha logrado la mejor versión? pues los dos, claro!

Antes de dar lecciones al otro, de creer que tenemos la verdad, que somos dueños de la realidad o simplemente de juzgar, detengámonos un segundo, observemos si nuestra visión está limpia de subjetividades, seamos flexibles a la interpretación del otro, abracemos amorosamente el aprendizaje que surge de las diferencias, del respeto, de la aceptación.

Lore

Visiones

Procesos

Lo sabías? el águila real vive un proceso que nos permite entender la importancia de soltar, de dejar atrás todo aquello que ya no nos sirve de nada y de permitirse renacer, incluso a través del dolor.

El águila , es el ave que posee la mayor longevidad de su especie. Llega a vivir 70 años. Pero para llegar a esa edad ,a los 40 años de vida tiene que tomar una seria decisión. A los 40 años:
Sus uñas curvas y flexibles , no consiguen agarrar a las presas de las que se alimenta.
Su pico alargado y agudo , también se curva.
Apuntando contra el pecho están las alas , envejecidas y pesadas por las gruesas plumas.
!¡Volar es ahora muy difícil !
Entonces el águila , tiene sólo dos alternativas: Morir , ….. ó enfrentar un doloroso proceso de renovación que durará 150 días.
Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y refugiarse en un nido, próximo a una pared , donde no necesite volar.
Entonces,apenas encuentra ese lugar ,el águila comienza a golpear con su pico la pared , hasta conseguir arrancárselo.
Apenas lo arranca ,debe esperar a que nazca un nuevo pico con el cual después ,va a arrancar sus viejas uñas.
Cuando las nuevas uñas comienzan a nacer, prosigue arrancando sus viejas plumas.
Y después de cinco meses ,sale victorioso para su famoso vuelo de renovación y de revivir,y entonces dispone de 30 años más.

Lore

aguila-volando-sobre-el-río

Ayudar o Intervenir

Cuantas veces nos encontramos en situaciones donde quisiéramos intervenir para cambiar algo en la vida de quienes amamos? Suele pasar que vemos o creemos que intervenir, intentar modificar, señalar y hasta criticar (crítica constructiva le llaman) es un gran aporte a la vida del otro, que haciéndolo le estamos evitando algún dolor o experiencia desagradable, que lo estamos rescatando de algo o de alguien.

A veces pensamos cosas como “pero es que no se da cuenta?” o “le voy a avisar para que abra los ojos” o “pero si es mi amigo, cómo no le voy a decir?” o “yo ya pasé por eso, le tengo que anticipar”. y muchos más etc.

Ahora, esa intervención tiene que ver realmente con el amor hacia el otro o simplemente se trata de nosotros mismos tratando de ser rescatadores para sentirnos bien? por otra parte, antes de intervenir, me detengo a pensar si con mis acciones le estoy ayudando al otro o lo estoy privando de una experiencia que lo ayudaría a crecer?

El crecimiento y aprendizaje nos suceden de forma empírica, sin juzgar si esto es agradable o no, siempre se aprende y crece a partir de la experiencia personal; es decir, por más ganas que tengamos de transmitir nuestra experiencia, no existe forma ni palabras capaces de reemplazar la experiencia real, por eso debemos dejar que cada uno haga la propia, que construya su propio camino.

Veamos la diferencia entre ayudar e intervenir: cuando alguien nos pide ayuda, es el otro quien está dando el primer paso, quien nos abre la puerta y nos permite entrar, esto es, puedo intervenir porque alguien me ha dado permiso.

En cambio, si nadie nos invita, sólo se trata de meternos en la vida del otro y esto es una falta de respeto a sus capacidades, a su juicio, nos estamos poniendo por sobre el otro, creemos que “lo sabemos o entendemos mejor, es por su bien” …. Pero, es realmente así? he caminado sus zapatos y pasado por las mismas baldosas como para saber si estoy en lo cierto?

Todos tenemos recetas para mejorar la vida del alguien verdad? jejeje! y si comenzamos por la nuestra?

Debemos medir el alcance de nuestras intervenciones y evaluar mucho si éstas son realmente es necesarias. Por supuesto no vamos a dejar que quienes amamos se hagan daño, por lo menos no algo irreparable, pero muchas veces el verdadero amor está en permitir la experiencia y acompañar con amor, cualquiera sea el resultado.

Lore

amoroso

Porqué no te vas bien a la …..!!! va con amor <3

Con este rollo de buscar estar mejor y de trabajar sobre nosotros mismos para encontrar equilibrio y armonía, muchas veces nos olvidamos que también somos humanos y que como personas que somos, contamos con un amplio surtido emocional donde también existen las emociones desagradables.

Desde pequeños nos van programando para estar siempre sonrientes, ser amables, estar dispuestos. Al mismo tiempo nos enseñan a ocultar, o peor aún, a evitar sentir cosas feas como dolor, tristeza, enojo.

Nuestra memoria está, seguramente, repleta de frases como “No llores por esa pavada”, “que es esa boquita?”, “llorar no es de machos” o “porqué lloras? acaso sos una nenita?, “bueno, hoy estas histérica”, “mala la mesa que te golpeó la rodilla”, “acá se hace lo que yo digo porque soy mayor”, “dale, sonreile a la abuela que vino de lejos a visitarte” y un sinfín de otras manipulaciones que fueron modelando nuestra forma de expresarnos, de mostrar lo que nos sucede.

Así vamos enmascarados por la vida, simulando que todo está bien y que nosotros también lo estamos (“Hola, cómo estás? … todo bien y vos?”), que podemos con todo y que soportaremos lo que sea por conseguir la aprobación del otro, incluso si esto va en contra de lo que sentimos.

Bueno, alguna vez pensaste para que existen las emociones desagradables?

Porque digo, las sensaciones desagradables también son emociones, si están ahí es por algún motivo y tienen su razón de ser.

Pues, están ahí para ponernos en alerta, para que estemos atentos sobre algo que debemos reconsiderar, revisar, evaluar, para defender nuestro espacio, para canalizar, para soltar, para reflexionar, para meternos hacia adentro y observarnos … viste? las emociones desagradables también sirven!

Vamos, que somos humanos y que es bien válido darnos permiso para, de vez en cuando, mandar todo a “fanculo”, como dicen por acá.

Quien dijo que el camino sería lineal? no es posible estar todo el tiempo bien ni estar riendo las 24hs, de hecho si alguien lo hiciera estaría mucho más cerca de lo patológico que de lo real o estaríamos hablando de alguien que miente todo el tiempo, ya que es realmente imposible quedar bien con todos y con todo, agradar constantemente no es algo real ya que todos somos diferentes.

La vida es una hermoso ondear de flujos, el secreto reside en no anclarse en ninguna de estas emociones sino en darse permiso para sentirlas, sin culpa, tratando de no herir a los demás, pero nunca evitando ni ocultándolas.

Recorda que aquello que no expresamos se transforma dentro del cuerpo en un sinfín de enfermedades y somatizaciones que, te aseguro, no valdrán la pena ni el esfuerzo.

Porque queremos una vida mejor y real, a sentir se ha dicho!

Lore

Mierda