Luna lunera, cascabelera

La luna es pura energía, juega con las aguas y las mareas haciéndolas subir o bajar según la fuerza de atracción que ejerce sobre la tierra, los animales y la naturaleza entera reciben su influencia de una u otra manera. La Tierra, por ejemplo debe agradecer su influencia para mantenerse sobre su eje. Y como es lógico, nosotros no estamos fuera de ese ciclo natural.

Allá colgada en el cielo, la Luna nos fascina desde siempre. Por eso se le atribuyen poderes mágicos y misteriosos, como convertir a un hombre en lobo, hacer que el pelo nos crezca más rápido o mejorar la fertilidad.

La palabra «luna» viene del latín y su raíz, «leuk», es de origen indoeuropeo y está presente por ejemplo en el griego: «leukós» (blanco brillante). Siempre ha sido un foco en la noche, la luz y guía en la oscuridad y prácticamente todas las culturas en la historia del hombre la han venerado, observado hasta otorgarle la categoría de deidad con la consiguiente responsabilidad sobre el ser humano, los animales y la indomable naturaleza del planeta Tierra.

Pero más allá de los mitos, el satélite de la Tierra es en verdad único y sí ejerce una extraordinaria influencia sobre el planeta.

La orquestación de las mareas, su papel en el inicio de la vida terrestre y cómo marca el ritmo y hasta la estabilidad del mundo son algunos de los asombrosos poderes reales de la Luna.

Los ciclos de la luna duran 28 días, igual que el ciclo de reproducción femenino, quizá por eso se la vincula al concepto de fertilidad y en muchas culturas se la adoraba en invocaba para impulsarla o protegerla. Hoy mismo se habla de 9 lunas al mencionar el ciclo de un embarazo.

Desde las creencias populares se dice de la Luna llena que provoca euforia y alegría, de la Luna menguante que es un tiempo de depuración y limpieza, de la Luna nueva que es momento de inestabilidad e incertidumbre y de la Luna creciente que da lugar al crecimiento y ascenso. Seguro escuchaste decir que alguien está “alunado” cuando está enojado o de mal humor, verdad?

En realidad El lunatismo o “Hipótesis de Transilvania” es un supuesto estado de locura temporal que suele relacionarse con las fases lunares, principalmente con la luna llena . En la Edad Media  ésta teoría trajo la creencia acerca de los hombres lobo. De ahí que quienes tienen esta condición son llamados “lunáticos”.

Ahora, profundizando un poco más, todos los objetos, incluyendo estrellas, planetas y satélites, junto con sus atributos físicos (tangibles) emanan frecuencias sutiles (intangibles). Estos atributos físicos y frecuencias sutiles nos afectan en varios grados en el plano físico y sutil.

Las frecuencias que emanan de la Luna afectan a las frecuencias del cuerpo mental, es decir, a la mente de los seres humanos. Por ‘mente’ nos referimos a nuestros sentimientos, pensamientos, emociones y deseos. La mente está constituida por la mente consciente y la mente subconsciente.

Las frecuencias lunares son ligeramente más sutiles (intangibles) que las frecuencias de nuestros pensamientos, pero son mucho menos sutiles que las frecuencias de las impresiones de nuestra mente. Las frecuencias lunares tienen la capacidad de hacer que las frecuencias de los pensamientos procedentes  de las impresiones de nuestro subconsciente emerjan a la mente consciente. Por eso, la Luna llena es un período especial en el que las energías espirituales están especialmente disponibles y facilitan una relación más estrecha entre las personas y el Universo. Hoy en día, en muchos lugares del mundo se realizan meditaciones mensuales en época de luna llena aprovechando toda esta energía liberada, canalizando pedidos, invocando sanación al planeta, energías de luz, amor, paz y unidad o simplemente agradeciendo.

En cuanto a los animales, muchos de ellos se vuelven más activos, sonoros y fértiles cuando brilla la luna llena. Un ejemplo, cada 28 días, con la luna llena, los corales generan una nueva capa ósea sobre la anterior y este crecimiento está dictado por la órbita mensual de la Luna.

El mismo ritmo del planeta ha sido marcado por su satélite. La Tierra se ha ralentizado, como consecuencia, la Luna se ha acelerado. Eso quiere decir que se está alejando. Exactamente 3,78cm por año, según las precisas mediciones de los astrónomos.

Desde la colisión que creó la Luna, el eje la Tierra ha estado inclinado, girando a un ángulo constante de 23 grados, lo que permite las variaciones de la luz del sol y las estaciones, la estabilidad del clima, y por lo tanto el ciclo de la vida. Esto la hace fundamental para la vida de la tierra.

Por último: “detalle dedicado a los fervorosos “lunáticos”: la Luna es 400 veces más pequeña que el Sol, pero está 400 veces más cerca. Pero por un efecto óptico, parecen, en el cielo, del mismo tamaño. Por eso son posibles fenómenos como los eclipses.” (Fuente BBC Ciencia).

Todo esto es mucho más que una genial coincidencia cósmica.

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Sobre sentir y darse permiso

Esta ha sido una semana intensa, llena de emociones cruzadas, todas y cada una muy profundas y transformadoras. 

Esto me lleva a reflexionar, nos damos permiso para sentir? pero de verdad, nos permitimos establecer un contacto directo con la emoción que nos provoca cada momento, la desmenuzamos, la vivimos con el cuerpo y con el alma, la digerimos hasta sacar lo que vino a dejarnos parea luego seguir el camino?

Sé que suena complejo, incluso puede parecer algo frío, pero es sentir es un proceso. No se trata solamente de dejarse llevar por los sentimientos y permitir que estos nos invadan o desborden impidiéndonos continuar, sino de intentar convertirse en el observador que todo lo puede para que eso que nos pasa tenga algún sentido.

Cuando nos convertimos en el observador ya no quedamos a merced de las emociones sino que comenzamos a usar nuestra inteligencia emocional a nuestro favor. Lejos estamos de ser personas frías y calculadoras, muy por el contrario, el poder manejar y comprender lo que sentimos nos permite ampliar nuestro rango de empatía y, como consecuencia, somos seres más auténticos, solidarios, receptivos y sensibles.

Los hindúes dicen que dentro de cada uno de nosotros existe ATMAN, el gran observador, esa parte de nosotros absoluta, infinita, la esencia espiritual. En occidente lo llamaríamos ALMA. Cuando conectamos con el alma de las cosas sucede el milagro, somos poderosos, dejamos de ser vulnerables a las circunstancias. Cuando aprendemos sobre las emociones y nos comprendemos perdemos el miedo a sentir y a conectarnos, nos convertimos en seres completos y en comunión con el Universo entero

Lore

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Universo

Muchas veces leemos o escuchamos hablar del Universo.

En lo cotidiano este concepto nos puede parecer bonito y al mismo tiempo poco tangible o real, incluso demasiado grande para nuestras vidas. Pero alguna vez pensaste que cada ser o cosa está íntimamente relacionado con todo lo demás? que todo lo que hacemos, pensamos u omitimos es el inicio de otro acontecimiento que incluye a otros? Hasta donde esa individualidad que creemos tener es cierta? La identidad es algo que pertenece a cada uno, pero las individualidades están interconectadas, como una gran red misteriosa, como un tejido inmenso donde cada punto se vincula al siguiente y entre todos conforman la manta que nos abriga llamada Universo.

Entonces podemos comprender la responsabilidad de nuestra existencia, entendemos la importancia de SER y dejar SER, del respeto y la tolerancia, de la unión en libertad, de la interacción, de ejercer nuestros roles con sabiduría, de lo fundamental de perfeccionar nuestros dones para dar el mejor aporte que podamos.

En esta sinergia es que el engranaje funciona, es aquí, en la acción cotidiana y consciente que se suceden los ciclos, uno tras otro de forma constante. Voluntariamente o no, somos parte de este proceso, todos y cada uno de nosotros SOMOS y ESTAMOS, por lo que nuestro rol es parte sustancial.

Es tan maravilloso este mecanismo que a veces ni siquiera lo notamos o sentimos que nuestra existencia es poca cosa, cuando lo realmente efímero es tal pensamiento.

Es posible abrazar el infinito cuando nos permitimos expandir la conciencia.

Estamos hechos de partículas del mismo Universo.

Lore

Universo

Equinoccio

Quizá hayas escuchado en algún lado la palabra EQUINOCCIO, sabes de que se trata?
Equinoccio significa literalmente “noche igual”. Es decir, El día en que las horas de oscuridad y luz son iguales.
Solo durante los equinoccios —el de otoño y el de primavera— nuestros relojes aciertan a marcar justo doce horas de día y doce horas de noche.
La fecha en la que el día y la noche duran el período de tiempo mas cercano entre sí es llamada equilux.
Ninguno de los dos hemisferios recibe más luz solar que el otro, de manera que ambos tienen estaciones similares (otoño en un hemisferio, y primavera en el otro).
Primavera-Otoño: Tiempo de Renovación. Tiempo de Reflexión
Las estaciones del año marcan los tiempos naturales de nuestro Planeta. La Primavera viene acompañada de nacimiento, renovación, movimiento y vida. El Otoño, de sosiego, reflexión, reproducción y vida.
Resulta curioso, a pesar de toda la tecnología, de todos los avances y de todos nuestros esfuerzos por desvincularnos de nuestra naturaleza “animal”, la mayoría de los seres humanos experimentamos en nuestro cuerpo y en nuestra mente los cambios que se producen con cada estación.
Nos sentimos felices, recargados y eufóricos en primavera. El otoño nos invita a resguardarnos en nuestro hogar, al descanso y nos prepara poco a poco para el letargo invernal.
Si nos dejamos llevar y fluimos por las sensaciones estacionales, nuestra mente y nuestro cuerpo respetan los ritmos naturales con los que convivimos en armonía durante millones de años.
Tras el reposo del invierno, la primavera llega llena de energía con sus múltiples flores, brotes verdes y perfumes. Una multitud de cambios se produce a nuestro alrededor y todo en el ambiente nos estimula y nos empuja a movernos, renovarnos y evolucionar.
En otoño, luego del energético verano, las hojas caen de los árboles, el ambiente refresca, y los humanos sentimos la necesidad de parar el movimiento y resguardarnos a meditar antes del retorno a la parsimonia invernal.
Primavera y Otoño, tiempo de vida, tiempo de reflexión. tiempo de movimiento, tiempo de sosiego.
EQUINOCCIO tiempo de dualidad y compensación.
Una vez más, la Naturaleza nos presta su ayuda y nos habla con el amor de una madre hacia sus hijos.
Hemisferio Norte y Hemisferio Sur se igualan gracias a la rotación del planeta. Somos todos uno, formamos todos parte de la Tierra, nuestra Madre, nuestra Naturaleza.
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